La cartuchería del siglo XXI

Aparecida en los umbrales del nuevo siglo gracias a Winchester, esta cartuchería se caracteriza porque su vaina, a diferencia de las que utilizan los demás cartuchos magnum desarrollados hasta ahora, es más corta y más voluminosa, lo que permite, entre otras ventajas, fabricar rifles con cerrojos y cajones de mecanismos más cortos que son, sin embargo, tan potentes como los magnum convencionales.

M. Juárez | 27/12/2006

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La palabra magnum se utiliza en el nombre los cartuchos deportivos potentes desde hace más de un siglo y su origen es británico. Concretamente, los ingleses lo utilizaron incluso en modelos de pólvora negra, como el .500/.450 3 1/4" Magnum Express, desarrollado hacia 1870, que cargaba 140 grains de pólvora negra y disparaba una bala de plomo envuelta en un calepino de papel, de 350 grains de peso, a 1.950 pies por segundo.

Con la aparición de los primeros cartuchos de pólvora sin humo, la palabra magnum se siguió utilizando en los modelos más potentes. Casi todas las firmas británicas que operaban a finales del siglo XIX y principios del XX (Gibbs, Rigbv, Jeffery, Westley Richards, etcétera) desarrollaron armas de cerrojo o basculantes (express) que disparaban cartuchos magnum, pero fue Holland & Holland la que consiguió que la palabra magnum se popularizara y utilizara en todo el mundo.

Los magnum cortos constituyen la mayor novedad acontecida en décadas en el campo del desarrollo de las municiones deportivas de caza mayor.

La mítica casa británica comercializó en 1905 rifles de cerrojo que disparaban el cartucho .400/.375 Belted Nitro Express, munición que se caracterizaba porque la vaina tenía un anillo o cinturón en el culote. Este cartucho no tuvo mucho éxito, pero en 1912 H&H lanzó al mercado otro modelo del mismo calibre y mucho más potente, que poseía el mismo tipo de vaina aunque más larga (72,39 mm.), con el nombre de .375 Belted Rimless Magnum Nitro Express, más conocido como .375 H&H Magnum. Y ahora sí, la nueva munición rápidamente alcanzó una gran fama en la caza africana y en todo el mundo.

Los años que siguen significan el lanzamiento de muchos otros cartuchos magnum en Inglaterra pero también el paulatino ocaso de la armería británica al tiempo que se produce lo contrario en la norteamericana. Los EE.UU., sin abandonar sus armas de repetición por sistema de palanca, comienzan a fabricar poco a poco rifles de cerrojo que cada día son mejores y más potentes. En 1925 Winchester produce por primera vez la cartuchería del calibre .375 H&H Magnum, lanza su famoso y rápido .270 Winchester y se afana por perfeccionar los sistemas de repetición, consiguiendo pocos años más tarde lanzar al mercado el rifle Winchester 70 de cerrojo, tan robusto y bien hecho que no sólo podía disparar cualquier cartucho de la época sino también todas las municiones magnum que se desarrollaron años después hasta llegar a nuestros días.

Al mismo tiempo que las casas comerciales y también armeros y aficionados a las armas de forma particular, se afanan por mejorar los sistemas de repetición y hacer cada vez más potente la cartuchería de caza con nuevos modelos que utilizan a menudo la vaina del .375 H&H Magnum acortada o modificada. En EE.UU. especialmente destacó en este campo Roy Weatherby, quien entre 1943 y 1945 desarrolla sus primeros cartuchos Weatherby Magnum utilizando la vaina del .375 H&H Mag. Pertenecen a esta época, sus municiones .270; 7 mm. y .300 Weatherby Magnum, entre otras.


Haciendo fuego con un Blaser y dos cañones de los calibres .300 WSM y .270 WSM.

En 1956 Winchester lanza al mercado su primer cartucho magnum comercial: el .458 Winchester Magnum, al que le siguen el .264 Winchester Magnum y el .338 Winchester Magnum, en 1958. Remington hace lo propio y lanza en 1962 su famoso 7 mm. Remington Magnum, y en 1963 Winchester introduce el .300 Winchester Magnum. Estos cinco cartuchos utilizan la vaina del .375 H&H Magnum, pero todas se caracterizan por ser más cortas que la del cartucho británico, para que los cartuchos puedan ser disparados en rifles en acciones de la misma longitud que la cartuchería .30-06.

Entre 1963 y los últimos años del siglo XX aparecieron en EE.UU algún que otro cartucho magnum con vaina más corta que la del .375, pero no tuvieron el mismo éxito que los anteriores —por ejemplo: los comerciales 6,5 mm. Remington Magnum, en 1966, y el 8 mm. Remington Magnum, en 1978, etcétera—.

Cartuchería Winchester Short Magnum

El siguiente paso importante en el desarrollo de municiones comerciales de caza de alta potencia lo dio de nuevo Winchester en 2000 al lanzar el .300 WSM —iniciales de Winchester Short Mágnum—, munición con una vaina de nuevo diseño y más corta que la utilizada hasta entonces en los cartuchos magnum de caza mayor y que Winchester ha tomado como base para desarrollar otros modelos similares, de momento, de calibres menores: 7 mm. y .270.


El magnum corto más popular: el .300 WSM comparado con un .300 Win. Magnum y un .300 RSAUM.

La vaina WSM mide 53,34 mm. de longitud y está provista de un culote con ranura de extracción (rimless) ligeramente rebatido, esto es, de menor diámetro que el cuerpo, que además posee un diámetro interno y externo muy considerable para que el cartucho pueda contener una gran dosis de pólvora, pese a ser la vaina tan corta. Esta vaina mide exteriormente 14,097 mm. de diámetro, mientras que por ejemplo una vaina estándar, como la del calibre .30-06, tiene un diámetro de 11,93 mm, y una magnum «belted» ni siquiera consigue este diámetro en la parte más gruesa (en el cinturón, donde mide 12,97 mm).

Como consecuencia de estas medidas, que le proporcionan a todos estos cartuchos un aspecto muy particular e inconfundible, así como el diseño de la vaina, sin cinturón, las armas que los disparan consiguen unas prestaciones similares a la cartuchería comercial desarrollada a partir de la vaina del .375 H&H Magnum. Sin embargo presentan la ventaja añadida de que se puede disparar en armas de cerrojo con acciones más cortas, lo que significa decir en rifles más cortos y por tanto más manejables. Teóricamente también aporta otras ventajas, como un retroceso algo más moderado (la pólvora arde de forma diferente al estar en una columna más gruesa y corta) y también de una precisión mayor (debido a la vaina WSM se apoya en la recámara mejor), etcétera, pero lo cierto es que estas últimas ventajas a niveles prácticos son inapreciables, especialmente la de la precisión ya que aunque sea posible medirla en milímetros sobre el papel, no tiene importancia para un arma de caza mayor. Eso sin contar que la mayor o menor precisión también depende del rifle. Igual ocurre con el retroceso, porque igualmente depende del arma, de lo bien equilibrada que esté, no sólo del cartucho.

Prestaciones de los calibres WSM

El .300 WSM se comercializa cargado con balas de 150 y de 180 grains que desarrollan una velocidad similar a las del mismo calibre y peso que carga el veterano y popular .300 Winchester Magnum, si bien este último puede disparar también otros proyectiles más pesados. Con la bala de 150 grains desarrolla 3.300 pies por segundo (1.005 m/s) y 2.970 pies por segundo (905 m/s) con la de 180 grains.


Un .270 Winchester comparado con un cartucho marca Winchester .270 WSM y otros cinco modelos .270 WSM fabricados por Norma, que comercializa en España numerosos magnum cortos en este calibre y también en .300 WSM.

Inicialmente lo dispararon rifles Winchester y Browning, pero poco a poco lo han ido adoptando otras marcas de armas e igualmente la munición ha tenido muy buena acogida y actualmente la manufacturan varias casas, la mayoría norteamericanas, pero también europeas como Norma. Incluso ya la fabrica Remington, pues además de sus modelos cortos SAUM, también ha adoptado la munición WSM y ya produce al menos tres cargas.

Concretamente en España destacan las marcas Winchester, que comercializa cuatro modelos de balas de este calibre, y Norma con cinco tipos de balas, por la variedad de cartuchos .300 WSM que ambas firmas comercializan. En 2001, Winchester, utilizando la vaina del. 300 WSM, lanza dos nuevos cartuchos en calibre .270 y 7 mm.: el .270 WSM y el 7 mm. WSM. El primero ha tenido el mismo éxito que el .300 WSM y también se ha hecho muy popular, quizás por lo atractivo que resulta recechar con las armas que lo disparan y que son por lo general muy potentes y manejables. En Europa también carga Norma el .270 WSM con numerosos tipos de balas que se pueden adquirir en España. Igualmente, se pueden adquirir numerosos modelos hechos por Winchester y, como sucede para el .300 WSM, se fabrican en .270 WSM numerosos rifles de cerrojo e incluso semiautomáticos. Dispara balas del mismo calibre y peso que las del veterano .270 Winchester, concretamente proyectiles de 130, 140 y 150 grains, pero a una velocidad mayor, similar a la que consiguen los mismos proyectiles en el .270 Weatherby Magnum, como puede apreciarse en la tabla adjunta.


Un 7 mm. Remington Magnum comparado con un 7 mm. RSAUM y dos 7 mm. WSM. Como se aprecia la vaina RSAUM es similar pero ligeramente más corta.

El 7 mm. WSM, de momento, no ha tenido el mismo éxito que los cartuchos WSM anteriores, quizás porque existen rifles de 7 mm. Magnum muy ligeros. Carga balas de 140, 150 y 160 grains que dispara a velocidades que son incluso algo superiores a las del 7 mm. Rem. Mag. con las balas de 140 y 150 grains. Igualmente, sus proyectiles más pesados, de 160 grains, desarrollan velocidades muy similares a las que desarrolla el popular 7 mm. Remington Magnum. En España, Aguirre y Cía distribuye diversos tipos de cartuchos Winchester y rifles Winchester y Browning, así como semiautomáticos de este calibre.

Remington Short Action Ultra

Magnum Remington, que pocos años antes de aparecer las municiones WSM acababa de lanzar nuevos y potentísimos cartuchos magnum con vainas rimless muy largas y de gran capacidad —la cartuchería Ultra Magnum—, adopta también en 2001 dos cartuchos magnum: el .300 Remington Short Action Ultra Magnum y 7 mm. Remington Short Action Ultra Magnum (RSAUM), que han tenido menor éxito que los WSM. Y eso que estos cartuchos utilizan una vaina de gran capacidad que es aún más corta que las vainas de los Winchester WSM (51,18 mm.) y disparan balas del mismo peso que los WSM.

En España se pueden conseguir rifles de cerrojo en ambos calibres RSAUM de la marca Remington que se caracterizan por ser muy manejables. Incluso es posible adquirir el modelo Seven en estos calibres.

El .300 Remington SAUM carga proyectiles de 150, 165 y 180 grains que dispara a velocidades parecidas, aunque ligeramente inferiores, que las del .300 WSM (comprendidas entre 975,4 y 902,2 metros por segundo, para la bala de 150 y 180 grains, respectivamente). Igualmente, el 7 mm. Rem. SAUM emplea balas de 140, 150 y 160 grains a velocidades similares que los modelos Winchester (967,7 a 902,2 metros por segundo, para las balas de 140 y de 160 grains, respectivamente).

WSSM: los más cortos y veloces

Aunque al parecer se está estudiando fabricar estas municiones en calibres más grandes que el .300, de momento lo que sí se ha conseguido es hacerlos en calibres más pequeños y provistos de una vaina que es aún más corta que la WSM. En efecto, en 2002 Winchester volvió a dar un paso adelante en el desarrollo de este tipo de cartuchos comercializando dos calibres que utilizaban una vaina similar a la WSM, pero de tan sólo 42,41 mm., y que disparaban balas de los calibres .223 y .243: la cartuchería .223 Winchester Super Short Magnum y .243 Winchester Super Short Magnum o simplemente .223 WSSM y .243 WSSM.


En los extremos, .243 WSSM y .223 WSSM comparados con un .243 Win. y un .223 Remington.

Ambos cartuchos desarrollan velocidades altísimas. El .223 WSSM, que se carga con balas de 55 y de 64 grains, consigue con el primer peso de proyectil 3.850 pies por segundo (1.173.5) y 3.600 pies por segundo (1.097 m/s) con la bala más pesada de 64 grains, por lo que supera en velocidad a cartuchos tan rápidos como el .220 Swift y .22-250 Remington cargados con balas de peso similar. Esto es lo mismo que decir que, sin lugar a dudas, el .243 WSSM es una de las municiones más veloces del mundo con cualquiera de los proyectiles que dispara.

Igual se puede decir del .243 WSSM con su bala de 55 grains, ideal para cazar predadores, con la que desarrolla 4.060 pies por segundo (1237,5 m/s). Sin embargo, también carga balas de 95 y de 100 grains, con las que puede abordar la caza mayor, que dispara a velocidades de 3.250 (990,6) y 3.110 pies por segundo (948 m/s), respectivamente, más moderadas para evitar que se fragmente el proyectil al ser utilizado en piezas de caza mayor.

Utilidad en la caza española

El mejor uso que se le puede proporcionar a los cartuchos .300 WSM y 7 mm. WSM, así como al 7 mm. y .300 Rem. SAUM, es el mismo que se le puede dar en España (o en caza internacional siempre que no se precise emplear balas más pesadas de las que montan) a los calibres .300 Winchester Magnum y 7 mm. Remington Magnum. Esto es: la caza a rececho a grandes distancias de todas las piezas de caza mayor, si bien, también se pueden emplear con éxito en la montería, e incluso en esperas. Los mejores resultados se consiguen en rececho con las balas más ligeras y en montería con las más pesadas. Igualmente, en caso de utilizarlos en esperas deben emplearse las más pesadas. Si el cazador elige bien el rifle, se encontrará con la ventaja indudable de que portará un rifle más corto y manejable, comparado con los modelos 7 mm. Mag y .300 Win. Mag.

El calibre .270 WSM, que desarrolla velocidades similares a las del .270 Weatherby Magnum, es excelente para afrontar recechos a muy larga distancia.


Los cinco magnum cortos Winchester que existen por el momento: .223 WSSM; .243 WSSM; .270 WSM; 7 mm. WSM y .300 WSM.

El .243 WSSM es muy completo porque con él se puede practicar la caza a rececho de las especies españolas más pequeñas y también la de predadores. No debe utilizarse en caza mayor de ningún tipo la bala de 55 grains porque con ella, y salvo un tiro de suerte, sólo se logrará herir las piezas.

El .223 WSSM es un calibre ideal para cazar animales pequeños a larguísimas distancias. La bala de 64 grains puede abatir limpiamente, no obstante, animales de caza mayor poco pesados, como un corzo, sobre todo si se realiza un tiro limpio sobre el cuerpo del animal a larga distancia, pero para este fin es preferible emplear el .243 WSSM con la bala de 95-100 grains.

Nótese que con los WSSM como calibres para cazar predadores, sí puede suponer una ventaja la mayor precisión que puede conseguir este tipo de municiones, comparadas con otras similares, pero diseñadas con la vaina «belted». Pues unos milímetros medidos a 100 metros de mayor o menor dispersión cuentan a 300 metros cuando se dispara sobre un zorro, marmota u otro blanco pequeño. En realidad en este tipo de caza todo cuenta: desde el visor, que debe ser especial, hasta la calidad del arma, que debe ser extraordinaria y específica para este tipo de caza, etcétera.

M. JUÁREZ
Fotos: J. F. PARÍS

 

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