«Aficionados» y AFICIONADOS al reclamo

Manuel Romero

 

La modalidad de la caza de la perdiz con reclamo se nutre de distintos tipos de «aficionados» y AFICIONADOS, según la enseñanza recibida, transmitida, o según la óptica con la que mire cada jaulero.

El AFICIONADO, con mayúsculas, es el que se encarga personalmente de cuidar, mimar y atender sus reclamos todo el año. Los conoce a la perfección: por sus cantos, por sus formas, sabe el carácter de cada uno de ellos, sus distintos estados de ánimo, etc.

Existe el «aficionado» que se despreocupa totalmente de sus reclamos al finalizar la temporada del cuco. Por ello es frecuente que acontezcan situaciones que se caracterizan por la muerte de casi todos sus reclamos ya que el abandono, el descuido total, tanto en alimentación como en higiene, es la nota predominante de aquel que no debe tener el honroso título de llamarse cazador de la perdiz con reclamo.

Existe también otro «aficionado», personaje muy peculiar, que es aquel que disponiendo de una economía muy saneada sólo se preocupa de que lleguen a su jaulero los reclamos que pueda adquirir, siempre los billetes se encargan de llenar su «pobre» jaulero. En este sentido nunca han sabido hacer un reclamo, pues eso de hacer muchas y largas sentadas, y así aportarle oportunidades al pollastre, o segundón, con cualidades cantoras, no está en su agenda.

También existe otro tipo de «aficionado» que sólo le gusta «cazar el pájaro», pues las tareas de cuido, alimentación y limpieza se las encomienda a personas a su cargo durante todo el año. En cuanto finalizan los calores estivales y adquiere algo de «celillo» suele preguntar al encargado de turno por el estado que se encuentran sus reclamos y su rápida disposición a reponer el jaulero si han existido demasiadas bajas.

Por otro lado hay que señalar también al «aficionado» llamado «coleccionista» de reclamos; suele ser aquel que, disponiendo de cierta solvencia económica, enloquece ante la presencia de cualquier reclamo a la venta, todos los que contempla son de su agrado y así no es raro contarle un excesivo número de perdices. Esta situación trae consigo que cuando llega la temporada de caza del cuco no sabe cual de sus reclamos debe de sacar al campo.

En estos casos siempre suelen contar con «un probador oficial» que suele ser una persona de confianza que se encarga de desbravar los pollos, de campearlos, y de ir seleccionando y clasificando según los resultados observados en el tanto. Aquellos reclamos que han «sacado buena nota» pasan, en poco tiempo, al dueño de la colección que ya se encarga de «cazarlos».


Foto: tibi

También está aquel otro que es sólo «aficionado tirador», sólo va al campo a tirar y a tirar. Lo importante es presentarse después en el bar, donde se mantiene la acostumbrada tertulia, y presumir del número de perdices abatidas. En estos casos nunca tienen un reclamo bueno pues las malas artes empleadas para luego enseñar la caza, les hace estropear una y otra vez a los reclamos que pasan por sus manos.

Existe también el «estadístico», y es aquel que sólo vive para y por lo números. Su única obsesión radica en batir la marca de la temporada del reclamo del año anterior y así se descompone, se amarga y se angustia ante la posibilidad de «tirar» en la temporada menos pájaros que en la anterior. Estos estadísticos, o numéricos, jamás disfrutan de los trabajos del reclamo, ya que su objetivo, su meta… es superar los números… de perdices abatidas por años.

Otro caso parecido es aquel que no conoce a sus reclamos pues todos le parecen iguales, todos cantan igual, todos… son idénticos. Para solucionar este problema se ayuda de distintos tipos de cartelitos, o señales en las jaulas de sus moradores, para saber distinguirlos. Si se les llega a cambiar de casilleros ya no sabe qué reclamo es, cuando todos los reclamos son distintos, no existen dos reclamos iguales ni en cantos, ni en su aspecto… ni en su forma de cazar… no se da, como en la personas, los casos de ser mellizos o gemelos y aún en estos casos siempre existen diferencias sustanciales.


Foto: rafarafa

No se nos puede olvidar tampoco el «aficionado comodón». Como su nombre bien lo indica ya nos hacemos una idea muy aproximada de las «cualidades» que lo adornan. Por ello, eso de cambiarles la tierra durante el pelecho con frecuencia, de mimarlos, de atenderlos como se merecen… qué va… qué va… con la tierra primera, cuando los colocan en los terreros, van más que listos. En este grupo también nos encontramos con aquellos que pelechan a sus reclamos en jaulas creyendo que en ella realizan sus campeones una mejor muda, eso de doblar el lomo, acarrear tierra… y todo lo que ello conlleva es demasiado para ellos… aunque no quieran reconocerlo.

Dentro de esta escala también existe «el aficionado motero» denominado así por no aguantar en los puestos más de media hora. Cuando comprueban que no existe respuesta del campo, desmontan el «kiosco»… salen a la carrera y, como si fueran subidos en una moto de gran cilindrada, salen a escape buscando una nueva ubicación… y así todo el día… con pájaros «parriba»… pájaros «pabajo»… todo un numerito.

Está también aquel otro que sale al campo con tres reclamos por puesto y así, «bien cargaico» con pájaros a la espalda, lo vemos más que pertrechado. Suele darle a cada pájaro, en el tanto, en torno a media hora y está deseoso de colgar cuanto antes al segundo y luego al tercero. Incluso vuelve a rotarlos de nuevo durante la duración del puesto por lo que los paseos por plaza, de este otro «aficionado», es lo que presenciamos, si tenemos la oportunidad de hacerlo.

Existe también aquel que pondera en demasía las cualidades de sus reclamos. Para este «aficionado» todo su jaulero se compone de fenómenos, de reclamos de bandera, e incluso los pollos, o incipientes reclamos, ya disponen de cualidades sobradas para catalogarlos como excelentes. No existe, en consecuencia, en su particular diccionario pajaritero, la expresión «media cucharilla», tampoco la de «mochuelo»… ni la de «puesto malo»… entre otras. Se vanagloria de disponer del mejor jaulero, de ser el más entendido entre todos y claro está… eso de aceptar un consejo cuquillero de otro jaulero… no entra en sus cálculos.

Dentro del grupo que estamos catalogando de «aficionados» está aquel otro que no sabe disfrutar de la presencia de la perdiz valerosa en la plaza, pues se apodera de él tal nerviosismo que en cuanto aparece, alguna veces antes de llegar al reclamo, alivia su estado disparando sin que haya existido esa pelea necesaria entre la perdiz montaraz y el reclamo. Ni que decir tiene que nunca tienen un pájaro bueno en su jaulero ya que los sistemas de caza que utilizan dejan mucho que desear.


Foto: tito mimi

En el repaso que estamos haciendo no se nos puede olvidar aquel que la envidia le hace ir tras aquella perdicilla, enviudada hace tiempo, y dejada por el cuquillero de casta para simiente del año que viene, en una zona donde la densidad perdicera es muy baja. Todo vale para tirar y apuntarse un nuevo tanto en su lista perdigonera.

En fin, «aficionados» de estos estereotipos y condiciones existen tantos como variantes queramos encontrar y analizar.

 

Por último existe el AFICIONADO —con mayúsculas—, el único que en realidad lo es, por merecimientos, conocimientos y por las actuaciones de aquel que sí tiene el honor de llamarse de esta forma. Este jaulero es el que se encarga personalmente de cuidar, mimar y atender sus reclamos todo el año. Los conoce a la perfección: por sus cantos, por sus formas, sabe el carácter de cada uno de ellos, sus distintos estados de ánimo, etc.

Los cuidos que prodiga a sus reclamos en la época crítica del pelecho son los mejores que se pueden ofrecer. De ahí que es muy raro que presencie la muerte de alguno de ellos ya que su atención permanente, su vigilancia diaria y sus esmerados cuidados propician que el estado de salud de sus pájaros sea siempre el óptimo. Disfruta viéndolos brillantes, gordos, saludables, alegres… y si alguno enferma… su preocupación llega al desvelo.

Sus cambios frecuentes de tierra, el aporte de una alimentación correcta y equilibrada será la nota predominante de sus actuaciones durante la fase de la muda. Además sabrá encelarlos de forma gradual, en su momento. Por ello, la muda se produce siempre en fechas adecuadas, ya que ha existido una racionalidad en la forma de atenderlos y por lo tanto nunca existe un desfase en el tiempo.

Aunque conoce los recorridos de la perdiz, sus costumbres, lugares donde situar estratégicamente los puestos… nunca se aprovecha de estos conocimientos para ir al campo a por carne. De hecho suele colocar a sus reclamos en lugares donde tengan trabajar para acercar a la perdiz bravía, pues eso de darle ventaja a su campeón… nada de nada. Es como si le dijera a su reclamo: «si quieres perdices, haz de saberlas trabajar para que vengan».

En este sentido el AFICIONADO es algo romántico, disfruta de toda la belleza que encierra el campo, disfruta de la pelea del campero cuando irrumpe en plaza en actitud guerrera y desafiante, disfruta del trabajo de calidad de su reclamo en el tanto. No va al campo a por «cantidad», sino a buscar esa «calidad» que sólo aquellos que disponen este título pueden apreciar, sentir y vivir.

Para el verdadero AFICIONADO es suficiente tirar una collera valiente que se ha venido de vuelo ante el trabajo exquisito de aquel que domina desde su atalaya. Este tipo de lance le llena tanto, que le es más que suficiente para recordar todos los detalles que se dieron en aquel puesto y si durante esa temporada no le ha vuelto a tirar más a su campeón… pues qué más da… él ya tiene «gasolina cuquillera» más que suficiente para el resto de la temporada.


Foto: mipollo

El AFICIONADO disfruta durante todo el año contemplando sus reclamos, recordando de cada uno sus mejores trabajos en el pulpitillo, deseoso de volver a oír la voz guerrera del campo anunciando la fiesta del auténtico cuquillero. Son muchas las horas al año las que dedica a esta fase contemplativa, en ellas se queda embelesado, y se traslada mentalmente al lugar donde se desarrollaron los lances de mayor importancia.

No suele presumir ni vanagloriarse de las hazañas de sus reclamos, peca de modesto, de hecho suele estar en permanente escucha en aquellas tertulias donde, los cuquilleros más dicharacheros, dan rienda suelta a su imaginación y a sus exageraciones. Ahora bien, cuando el AFICIONADO interviene en la conversación se nota que habla con propiedad, sin presumir, pero se nota también su sabiduría, su ARTE, su MAESTRIA, pocas palabras son necesarias para corregir, o indicar, a aquél que se sale de las normas básicas, el verdadero camino a seguir.

Suele dejar en la temporada más de una campera sin tirar, bien por el trabajo defectuoso y por lo tanto no completo de su reclamo, o bien por la presencia de aquellas camperas que desprovistas de celo acuden de curioseo al tanto ante las llamadas insinuantes del director de orquesta.

Va siempre al puesto sin prisas, si mirar el reloj, y por supuesto con un pájaro por puesto. Le gusta, le encanta, le apasiona estar embutido en un puesto de monte… con esa mezcla de olores que emanan de un puesto de estas características. Ni qué decir tiene que su construcción es sólo obra suya, es un verdadero experto en estos menesteres. Una vez que se introduce en el puesto no tiene prisa por salir, sabe darle las sentadas, o «culadas» necesarias, a cada pájaro para progresivamente ir asentándolo y haciéndolo reclamo, año tras año, temporada cuquillera tras temporada.

Tiene la gran debilidad de hacer reclamos, de cazar con incipientes y prometedores cantores a los que detecta cualidades que hay que desarrollar. En ocasiones prefiere colgarse la jaula de la sorpresa, de la duda, de la futura promesa, de lo incierto de la respuesta… antes que el veterano reclamo consagrado… que sabe de sus magistrales repertorios y trabajos en el tanto… no lo puede remediar.

 

Manuel Romero Perea.
Autor del libro: La caza de la perdiz con reclamo. Arte, Tradición, Embrujo y Pasión.

 

Comentarios (11)

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Bonito artículo D. Manuel.
Fco. Joaquin
12/04/2006 19:22:24
Es cierto que en este ARTE habemos de todo, como en las viñas….., y después de leer tú tan acertado artículo, creo que es difícil ponerse en el grupo de AFICIONADOS, quedando esta definición reservada solo para unos pocos elegidos que han sabido a lo largo del tiempo, gracias a su buen hacer día a día, ganarse esta categoría.

Ahora bien, son tantas las malas acciones que se realizan en la caza con reclamo que me pregunto yo ¿quién, antes o después, no ha cometido alguna imprudencia? Aunque se haya pagado cara por las malas practicas realizadas, llegando a estropear muchos de nuestros reclamos, que en otras manos o con otros métodos, seguro que podían haber sido buenos.

Creo que en esta afición como en otras muchas, hay pecados perdonables y otros que no tienen perdón ni por el Papa, no siendo de recibo, que una persona diga o crea ser cuquillero, practicando muchas de esas malas acciones que enumeras en tu articulo, siendo para mi, requisito fundamental, el cuidar mis reclamos, limpiarles las jaulas, recortarles las alas y colas cuando los sacamos de los terreros, solearlos, ver como van adquiriendo el celo, observar el tipo de cante de cada uno, ver cual de ellos es mas dócil, el mas arisco y así un sin fin de cosas que a lo largo del año y en cada época vamos haciendo los que cuidamos a los reclamos con esmero y pasión, el resto….. Como el que va al campo a por setas y le llenan la cesta, “ni fu ni fa”

No obstante, yo personalmente, me considero “aficionado”, pero con artículos como este y con esos otros muchos, que poco a poco nos vas obsequiando, y con mucha reflexión, espero conseguir algún día la denominación de AFICIONADO, aunque soy consciente de que es un camino muy largo el que hay que andar.

Un abrazo

Joaquín
aficionados
Sierra
18/04/2006 0:11:05
pocos comentarios veo,amigo Manolo.¿Será que todos formamos parte del grupo de las minusculas?.
Te felicito por el artículo.
Saludos
Sierra
AFICIONADOS
tibi
19/04/2006 11:02:51
Estimado Manolo, una vez más nos demuestras con esta Pasión, Arte y Embrujo, que corre por tus venas, la Realidad, ya no solo de la caza con reclamo, sino de la caza en general.
¡Enhorabuena Maestro!
David Amador Fontalva (Tibi)

Varios
Manolo R.
19/04/2006 23:18:04
Hola amigos, lleváis razón en los que apuntáis al referir las imprudencias que cometemos todos, a veces de forma involuntaria y otras llevadas por la impaciencia, los nervios o cualquier otra razón.

Amigo Sierra, estuve a punto de llamarte para vernos en tu localidad en la pasada feria,
pero problemas familiares de última hora me impidieron hacerlo, espero no obstante tener ya mismo la suerte de poder saludarte personalmente de nuevo.

Al amigo Tibi quiero trasladarle, de nuevo, mi admiración por su celo permanente y su buen hacer como cuquillero, al mismo tiempo agradecerle su participación en esta plaza cuando el celo ha menguado y nuestra presencia en el foro suele ser escasa.

Amigo Joaquín estoy de acuerdo con las acciones que enumeras y que son comunes en cualquier perdigonero que presuma de serlo y de practicarlo en la forma que señalas.

Un cordial saludo para todos.
---MANOLO R.---
Mas vale ... AC
AC
24/04/2006 13:58:41
Mas vale tarde que nunca, expresión que últimamente, por motivos de trabajo estoy utilizando mas que debiera, pero así están las cosas.

El amigo Manolo R, ha descrito, con la maestría con la que nos tiene acostumbrados, las distintas características que adornan y diferencian a un aficionado de un AFICIONADO, para mí, de un cazador de reclamo de un Cuquillero, poniendo en claro, la figura que abunda y la que escasea.

En mi humilde opinión, la caza del reclamo, mas que una modalidad de caza es un arte y como tal el adquirir la categoría de artista, en este caso, cuquillero, no es tarea fácil, se necesita amplios conocimientos sobre esta caza, perdices, cuidos y entorno, muchas horas de observación en el campo, no en el puesto, voluntad de hacer las cosas bien acatando las reglas, paciencia, años y muchos puestos, cosas que es complicado reunir en una persona y no es tarea de hoy para mañana.

Yo personalmente, no me considero aficionado, ni lo soy, ni me han dejado serlo, pero tampoco alcanzo la categoría de AFICIONADO, eso solo está reservado para cazadores de mucha edad , de una envidiable experiencia y de un proceder dentro y fuera del puesto intachable, hoy por hoy, me defino como aspirante a Cuquillero.

Un fuerte abrazo a todos y enhorabuena amigo Manolo.
Antonio Calabrús.
AFICIONADO ManoloR.
CHANTEO
28/04/2006 14:42:22
Excepcional Pajaritero:

Resultas el mejor exponenete en nuestra plaza cuquillera, por eso de nuevo, nos brindas sabrosos placeres cuquilleros. Amigo Manuel en el Libro de la montería se decía que: "Porque toda caza en que los homes toman placer, convienen que sepan la raíz della, et el uso della para saberla mejor: porque más placer habrá home, et menos yerro se fará en ella, entendiéndola bien, que non la entendiendo".

Con agradecimiento a tu devoción cuquillera.

Chanteo-Jaén.
"Aficionados" o lo que sean.........
JOSEAGP
28/04/2006 18:09:18
CHAPÓ, POR EL ARTICULO ES LA CRUDA REALIDA DE ESTA CAZA....
UN SALUDO
Certero análisis, Manolo.
Flanagan
04/05/2006 17:44:48
Estimado Manolo:

No recalo ya en esta página por motivos de sobra conocidos, pero me da pena sólo por saber que se sigue luchando por esta buena afición, y por mantenerla dentro de unos cánones.

Sigue habiendo aquí un grupo de aguerridos numantinos que se dejarán quemar vivos antes que renunciar a sus principios, a su pasión. Que saben que la sangre que corre por sus venas la mueven, a la par, su corazón por una parte y el traqueteo del coreché perdicero en los jauleros y campos por otra. Bombea la máquina cuando piensa en ellas, cuando huele el tomillo, cuando canta el macho campero, cuando entona sus sutiles trampas cantoras...tal es el alimento de esta gente tan rara y particular, que podría vivir casi del aire, porque en el aire están las frases que sus pájaros lanzan a los cuatro vientos.

Y es normal que haya también gente que os envidie, como garantes de un gran secreto ancestral que sois. Hay gente que ha prostituido todo en su vida y así ha conseguido lo que quería, y no entiende que exista otra forma de llegar a los sitios que pisándolos, porque ellos mismos nacieron de esa mancilla, de esa forma de proceder en la vida. Por eso, existen los “aficionados” que se creen que la parte es el todo, y que el todo como tal no existe.

Vosotros sabéis cual es la verdad, porque la verdad la contempláis en sierras y tollos; porque sois los guardianes de palabras añejas que vienen de experiencias rancias, como rancio es el buen tocino para el cocido. Porque estáis unidos a lo antiguo por lo puro, y a lo esencial por lo recto. La sangre que mueve a vuestros pájaros es la misma que movió a los ancestros a enjaularlos para descubrir su secreto...para ver lo que nadie ha visto, para desvelar lo oculto...

AFICIONADOS hay pocos, pero aquí se reúnen casi todos los que conozco, como en un cogollo de cardillos ya pelados, como en un medallón de corzo: lo mejor, concentrado, puro y en esencia.

Seguid así, sabiendo dónde estáis y dónde están los otros. Seguid así aunque chille la zorra delatora, aunque truenen los cielos y se rajen las nubes grises, porque tempestades y algarazos nos esperan unos cuantos. Seguid desvelando los secretos que la perdiz oculta sólo a los elegidos. Seguid mimándolas, porque son un tesoro cada día más raro.

Un abrazo, AFICIONADOS.
INTERESANTE ARTICULO MANUEL R.
luque1955
31/07/2006 0:45:38
Hola Manolo, hoy he leído el artículo “aficionados y AFICIONADOS”, y la verdad es que me ha parecido estupendo, porque haces un retrato casi exacto de lo que es este difícil ARTE de la cuquillería.

Con tu permiso, yo incrementaría en el grupo de “aficionados” a los que no son delicados con la selección de nuestros reclamos en cuanto al canto, les da igual que tengan un canto de mayor aperdigado o un canto, como yo digo, “música celestial” o un dar de pié demasiado fuerte o que se trasponga diciendo “currirrirrirririrrirrirri….”

También están en ese grupo:
* Los que no saben emplear la munición adecuada para no estropear el pájaro abatido o porque no saben ponerse a la distancia correcta y al ser abatido el pájaro lo esconden en un lugar donde el reclamo no lo ve.

* Los que no saben hacer un puesto de piedra o de matorrales en una loma estratégica, donde el pájaro salvaje tenga que acudir, y dar puestos tras puestos y temporada tras temporada en el mismo sitio, no colocarnos a veinte metros de donde se oye cantar un macho, para abatirlo en cinco minutos.

* Los que con el pulpitillo metálico lo clavan en el suelo sin más, no importándole que la perdiz brava, al ver un objeto extraño en su terreno habitual, lo detecte rápidamente.

* Los que matan primero la perdiz hembra para que al momento después entre el macho y así no se quede la viuda dando la lata y nos eche el pájaro a bregar, sin importarle el dejar madre para el año próximo y un largísimo etc.

En definitiva, querido Manolo, este ARTE es tan complicado, tan apasionante, tan bello, tan emocionante, tan difícil que, en mi modesta opinión, todos somos “aficionados”. La categoría de “AFICIONADOS” o “CUQUILLEROS” como dice algún comentarista no se llega a alcanzar nunca.

Yo comparo este ARTE, con el toreo, ¿Quién es un MAESTRO?, todos se llaman MAESTROS, pero quién no ha tenido una mala tarde, quién no ha fallado alguna vez con la espada, quién no ha sabido hacer en cada momento lo que debiera, cuantas veces decimos tenia que haber tirado antes, tenia que haberlo dejado más, tenia que haberme puesto mejor, etc.

Todos los que amamos este ARTE deberíamos seleccionar lo que leemos o vemos, porque algunas veces, revistas prestigiosas en caza, venden cada video de
“caza de la perdiz con reclamo” que da vergüenza verlos, no comprendo como una revista de prestigio puede comercializar un video sobre una modalidad de caza que el que la practica no tiene ni la más remota idea, no se puede catalogar ni como “aprendiz de aficionado”

Te felicito por tu artículo Manolo, porque todos los que empezamos o tenemos alguna experiencia en éste difícil mundo de la cuquillería deberíamos conocer a la perfección, las “normas” más elementales para que este ARTE, sea en definitiva eso, un arte.

Un saludo para todos y en particular para ti Manolo.

Luque

cuidados de la perdiz durante el año
jvvdelrey
03/05/2010 8:26:39
estimado MAnuel Romero Perea:

He leido su artículo sobre los "aficionados" y AFICIONADOS y sin duda me ha gustado su planteamiento y su forma de entender la caza con reclamo.

soy maestro y estoy realizando y explicando actividades relacionadas con la naturaleza. lo cierto es que tengo una duda sobre el cuidado de los reclamos a lo largo del año: ¿se pueden tener en vpladeros amplios antes de la época de caza?, ¿o es necesario mantenerlos enjaulados?

muchas gracias por su aportación, sobre todo para que los niños enseñen a sus padres que tener una perdiz de reclamo, implica una serie de atenciones y cuidados :)

espero su respuesta, Jesús Villanueva.
Piedad, con los que dejan la afición forzosamente
portuense
05/10/2014 9:42:50
No has incluido el grupo de los piadosos.
¿De los piadosos?, si señor el que tiene un gran jaulero debido a que,el compañero, amigo, o familiar reclamista, tiene que dejar forzosamente la afición, por muerte enfermedad, o causa mayor.
Entonces, el familiar, (mujer, hija,...), te llama y te dice: Mi padre deja la afición al reclamo y me dice que, como estamos pasando una mala racha (como todos los españoles hoy en día), que si quieres los pájaros, con los que ha cazado el toda su vida,
O, a mi marido le ha dado una tromboflebitis, se le han puesto las piernas como a los elefantes y el medico le ha dicho que, de cazar nada, así que tu que eres amigo había pensado, para que te hicieras cargo de ellos.
Y Así y así, por piadoso, buena gente, compasión, ¡¡como quieras llamarlo!!, te juntas con un jaulero de 56 perdices, que naturalmente no vas a poder probar ¡¡ni a la mitad de ellas durante la temporada!!, pero que has hecho feliz a una familia (con el dinero que has pagado por ellas, que a veces das más que lo que valen al no conocerlas), en cubrir sus necesidades mas imperiosas
Saludos Manolo, nos vemos en Benamejí
Luciano

 

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La urraca, un escurridizo objetivo | Andrés López
Ansares en las marismas del Guadalquivir | Rafael Rodríguez
Perdices y perdiceros de alto rendimiento | Miguel F. Soler
Tras los jabalíes con perros de rastro atraillados | Alejandro Lorenzo
El perro de sangre: Primeros pasos | Juan Pedro Juárez
El perro de sangre: Iniciación del cachorro | Juan Pedro Juárez
El reclamo y otras modalidades: cazar o no cazar | Miguel Ángel Díaz
El perro de sangre: El porqué de las cosas | Juan Pedro Juárez
El perro de sangre: Camino hecho y por hacer | Juan Pedro Juárez
El perro de sangre: La homilía de los humildes | Juan Pedro Juárez
El perro de sangre: Pinocho y su nariz | Juan Pedro Juárez
Los zorzales, una alternativa en tiempos de crisis | Cristóbal de Gregorio
El perro de sangre: La perfección no existe | Juan Pedro Juárez
Gorgonio, de caza con Delibes | Jorge Urdiales
Quiero organizar una montería cochinera: ¿cómo lo hago? | Santiago Segovia
 

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