Valoración de los alimentos comerciales para perros

Alberto Arciniega

 

La nutrición canina ha experimentado un gran avance en los últimos 25 años debido al gran aumento de la demanda de alimentos preparados por parte de los dueños.

Cada propietario debe buscar la dieta ideal que cubra las necesidades nutritivas de su perro y sus propias expectativas en cuanto a coste y calidad de la dieta.

El auge producido se puede explicar por una serie de factores entre los que se puede señalar:

  • Progresivo interés en el cuidado de la salud y estado fisiológico de nuestros perros. En la actualidad existe una convivencia más directa y cercana con un mayor número de perros mantenidos en el interior de las casas, lo que ha influido en la necesidad de una correcta nutrición.
  • Facilidad para la adquisición, almacenamiento y administración de los alimentos preparados.
  • Constante aparición de propaganda por parte de los fabricantes.

La situación actual es que el sector de alimentación canina es un sector en constante crecimiento. Existen multitud de fabricantes, marcas comerciales, con una gama de alimentos y diversidad de precios amplísima que puede llegar a desconcertar. Se pueden adquirir tanto en clínicas veterinarias o tiendas especializadas como grandes superficies comerciales o comercio minorista. Aún sabiendo que la última palabra la debe tomar el dueño en función de los resultados prácticos que vea en sus perros, con este artículo se pretende que se tengan unas pequeñas nociones para guiarse a priori.

 

Tipos de alimentos

Los distintos tipos de alimentos se pueden clasificar en muy distintas categorías.

Por su origen: alimentos caseros o alimentos preparados. En general los alimentos caseros ofrecidos a los perros suelen poseer una buena aceptabilidad y digestibilidad pero es más difícil que sea una nutrición equilibrada. Si se alimenta a los perros con los restos de nuestras comidas estaremos constantemente modificando la dieta de nuestros perros, mucho más sensibles a los cambios de ella y nos arriesgaremos a frecuentes desarreglos intestinales. Otra opción es tratar de preparar siempre una comida casera siguiendo una receta especifica, generalmente basada en arroz y carne, pero tiene la desventaja de su engorrosa preparación y por no haber sido analizada en laboratorio se desconoce los aportes exactos de nutrientes de cada dieta individual. Por el contrario los alimentos preparados industrialmente son en teoría formulados específicamente para cubrir todas las necesidades de nuestros perros, aunque no todos llegan a cumplir en la práctica este cometido.

Por el contenido de agua: pienso seco o alimentos húmedos. Un pienso seco contiene menos de un 10% de humedad y al menos 90% de materia seca. Esto conlleva unas ventajas en el coste de transporte y compra, almacenamiento y utilización. Como única pega es que pueden no ser tan apetecibles para los perros como otro tipo de alimentos. Mientras que los alimentos húmedos, bien sean enlatados o en envase de plástico, suelen tener una humedad de hasta el 75%. Éstos suelen ser muy palatables y pueden cubrir perfectamente las necesidades del animal, pero su precio en relación con la materia seca que aportan suele ser mayor, ya que gran parte del producto es agua. Además otro factor no desdeñable es que la higiene bucal del perro es mucho peor que con los alimentos secos.

Personalmente creo que la utilización de pienso es mejor desde el punto de vista nutricional, económico y práctico. Y en la práctica así se ve reflejado, puesto que el pienso es el alimento más popular y en mayor expansión.

Por el procesado: extrusionado, granulado u horneado. Hay distintas formas de preparación a nivel industrial, todas comienzan con la mezcla y homogeneización de los distintos ingredientes formulados la dieta. Una vez mezclados se someten a un proceso térmico para dar consistencia y aumentar la digestibilidad de los componentes. Antiguamente se utilizó el granulado, método que todavía se usa con los animales de abasto, que consiste en el paso de la masa previamente homogeneizada a través de una máquina que da forma de gránulo (pequeño cilindro) a la vez que impregna el exterior con una cubierta para favorecer la consistencia del producto. Éste método está en casi total desuso para la alimentación canina ya que la digestibilidad del producto no es la óptima. Todavía algún pienso de baja calidad puede utilizar este procesado, pero no es recomendable. La gran mayoría de piensos secos actuales utilizan el método de extrusión. Se trata de un procesado que combina las altas temperaturas con altas presiones para lograr un tipo de producto que se denomina croqueta. Resultado de la temperatura y las altas presiones la masa al atravesar la máquina de extrusionado se cocina y se hincha dando lugar a un alimento expandido que será mucho más fácilmente digestible. Por último a la croqueta se le pulveriza con un recubrimiento de grasa que mejorará su grado de aceptación por el perro. El producto es estéril y su baja humedad previene la proliferación de bacterias que pudiesen estropearlo.
Sólo nombrar que algún preparado para la alimentación canina puede ser cocinado mediante el horneado de una forma muy similar a la que se utiliza en alimentación humana. Aunque más que alimentos completos se suele utilizar en premios o galletas.

Por la fase fisiológica y tamaño de la raza para la que han sido formulados. Las necesidades nutritivas de un perro varían enormemente en función de la fase fisiológica en la que se encuentren (crecimiento, mantenimiento, lactación y gestación, época de caza, etc). Por lo tanto, si las necesidades son tan distintas, es necesario un aporte de nutrientes que cubra esos requerimientos y de aquí surge la necesidad de crear los distintos tipos de preparados industriales que estén destinados a las diferentes etapas fisiológicas. No es cuestión de marketing como mucha gente piensa, por ejemplo un perro en temporada de caza con gran desgaste puede necesitar más del triple de la energía que requiere en su etapa de mantenimiento. Y esto no se puede lograr sólo aumentando la cantidad de pienso de mantenimiento suministrado ya que superaríamos la capacidad de ingestión del animal, es necesario aumentar la concentración energética del mismo.

Y en función del tamaño del perro las necesidades también pueden ser variables, siendo muy importante en especial en la etapa de crecimiento del animal porque va a condicionar su futuro desarrollo.

 

Dieta ideal

La alimentación ideal de un perro debería cumplir estos requisitos:

  • Satisfacer los requerimientos óptimos de energía, proteína, vitaminas y minerales según el estado fisiológico del animal.
  • Equilibrio en el aporte de los nutrientes.
  • Alta palatabilidad.
  • Alta digestibilidad.
  • Precio competitivo. Buena relación calidad / precio.
  • Fabricante reconocido. La composición del pienso debe mantenerse inalterable independientemente del lote. Si se alterase se favorecería la aparición de desarreglos intestinales.

Cada propietario debe buscar la dieta ideal que cubra las necesidades nutritivas de su perro y sus propias expectativas en cuanto a coste y calidad de la dieta. No existen dos dueños iguales y las exigencias de cada uno de ellos respecto a la calidad del pienso pueden ser muy distintas. Habrá quien quiera que su perro esté en forma, con el pelo lustroso y que las deposiciones sean sólidas mientras otros se contenten con ver únicamente que su perro no pierde peso y al menor precio posible. E igualmente hay grandes diferencias entre los distintos perros en relación con su capacidad de absorción de los nutrientes, cantidad de ejercicio que realicen, estado fisiológico (mantenimiento, crecimiento, lactación …), raza, etc. Por lo tanto es muy difícil generalizar y así se entiende el amplio abanico de posibilidades que encontramos en el mercado.

 

Ingredientes y etiquetado

Multitud de distintos tipos de ingredientes pueden ser utilizados en la preparación de alimentos industriales. Cada uno habrá sido elegido por su aporte a la ración de proteína, grasa, hidratos de carbono, fibra o combinaciones de ellos. Cuando tengamos la intención de comprar un pienso debemos fijarnos en la etiqueta donde se nos indicará la relación de ingredientes.

Proteína: hay que diferenciar claramente entre las fuentes de proteína y su calidad ya que afecta en gran medida a su valor biológico. Hay piensos que utilizan en mayor proporción proteína de origen animal mientras otros optan por incluir mayor proteína vegetal.
Las principales fuentes de proteína de origen animal que podemos encontrar en las etiquetas son pollo, carne de pollo, vacuno, cordero, pescado, leche en polvo, huevo deshidratado, harina de pollo, harina de carne, harina de pescado, harina de cordero, harina de sangre, subproductos de pollo, harina de carne y huesos. La calidad de las harinas y subproductos son menores que la de la carne fresca. La proteína de origen vegetal se obtiene principalmente de la harina de soja, levadura de cerveza y del gluten de maíz.

La proteína es parte estructural del organismo, formando el tejido muscular, cartílago, sanguíneo, pelo, piel, etc y además tienen una importancia vital en el control de reacciones enzimáticas, funciones hormonales e inmunología. A nivel bioquímico las proteínas están formadas por aminoácidos. Existen 22 tipos distintos de aminoácidos, algunos de los cuales no pueden ser sintetizados por el organismo y que deben ser obligatoriamente aportados en la dieta. En la fabricación de piensos la proteína de origen animal de buena calidad contiene una proporción de aminoácidos más acorde con las necesidades de nuestros perros. Mientras que la proteína de origen vegetal no es tan equilibrada a nivel de aminoácidos como la animal de alta calidad, pero sin embargo puede ser más digestible y cubrir mejor las necesidades proteicas que la proteína animal de baja calidad.

La proteína ingerida sirve para suministrar al organismo los aminoácidos para el crecimiento y mantenimiento de los tejidos. Las necesidades de proteína se ven incrementadas en la etapa de desarrollo para permitir el crecimiento de los tejidos, durante la lactación por la gran cantidad de proteína presente en la leche y en épocas de alto rendimiento físico para reparar los tejidos dañados durante el esfuerzo.

Grasas: se obtienen de grasa animal y grasa de pollo fundamentalmente y en menor medida adicionando aceites de pescado o vegetales como el de maíz, soja o girasol. Es el tipo de nutriente que aporta mayor energía por gramo.

En el organismo las grasas tienen entre otras la función la de aportar energía durante el ejercicio de tipo aeróbico o de resistencia. Es el tipo de trabajo de la mayoría de perros de caza en los que el esfuerzo es no al 100% pero prolongado en el tiempo. Esta es la razón que los piensos para perros de alta actividad deben poseer una proporción muy alta de grasas para compensar el gasto efectuado.

Igualmente los ácidos grasos son indispensables en el mantenimiento óptimo de la piel y pelo.

Carbohidratos: los principales ingredientes utilizados son los cereales y en concreto los de mayor calidad son arroz, trigo y maíz. Su aporte sirve como fuente rápida y fácilmente asimilable de energía.

El almacén de hidratos de carbono en el cuerpo es muy limitada, reservándose en forma de glucógeno en el músculo e hígado. Los hidratos de carbono que no se pueden acumular, se transforman en grasas y se acumulan como tales. El glucógeno es una fuente instantánea de energía para el músculo en condiciones anaeróbicas, como se produce en ejercicios violentos como los perros de carrera.

Fibra: su porcentaje en la dieta es bajo pero también importante. Se considera como la de mayor calidad a la pulpa de remolacha, que es ligeramente fermentable. También pueden ser incluidas en la dieta las pulpas de frutas y el salvado de cereal.

Se requiere una proporción mínima para mantener funcional el tracto digestivo.

Minerales: importantes en procesos metabólicos y en la formación del tejido óseo. Es necesario que el aporte sea equilibrado porque excesos puede dar lugar a problemas tan graves como su carencia.

Vitaminas: intervienen en el control de reacciones bioquímicas en el organismo. Con los procesos térmicos son destruidas en parte, pero los fabricantes añaden dosis muy altas para prevenir esta pérdida y posibles estados carenciales.

Personalmente creo que la utilización de pienso es mejor desde el punto de vista nutricional, económico y práctico.

Los ingredientes en la etiqueta vienen relacionados por su importancia relativa en la composición de pienso y en orden decreciente. Así el que aparece en primer lugar supone que es el que tiene una mayor presencia en el pienso. Hay que analizar detenidamente que el fabricante no haya dividido un mismo ingrediente en varios distintos, evitando que aparezca en los primeros lugares de la tabla de materias primas. Si por ejemplo vemos que en la etiqueta figurasen por separado harina de trigo, salvado de trigo, gluten de trigo y germen de trigo, podríamos hacernos una idea de que el trigo forma parte de la dieta en un modo mucho más importante de lo que en principio parecería.

Otra información que viene en la etiqueta es la tabla de nutrientes. Es una información que es importante e interesante su estudio pero hay que tomarla únicamente como una indicación cuantitativa. Los niveles de proteína, grasa o energía que se indican son Brutos, es decir analizados en laboratorio, pero no se tienen porque corresponder con niveles paralelos de proteína, grasa o energía digestible. Mucha gente se obsesiona con el contenido en proteína o grasa de tal o cual pienso. Tan necesario o más debería ser saber la calidad de los componentes y sus digestibilidades.

Igualmente en el etiquetado del envase el fabricante suele aconsejar la ingesta recomendada diaria del pienso en función del peso del animal. Sólo indicar que es una recomendación, que no se debe llevar a rajatabla. Perros con gran desgaste físico como son los perros de caza pueden fácilmente al menos duplicar las necesidades de un perro sedentario aún teniendo el mismo peso. El día a día y la evolución de nuestro perro nos dirá si la cantidad del pienso que estamos dando es la idónea.

 

Palatabilidad


Se entiende por palatabilidad el grado de aceptación que tiene un alimento por parte del perro. Se puede medir en función del consumo diario (grs/dia). Pero es mejor hacerlo de una forma cualitativa comparando distintos alimentos y viendo el orden de preferencia por parte del perro. No es una cualidad exclusivamente intrínseca del alimento sino que también esta relacionado con las sensaciones sensoriales de cada individuo. Un mismo pienso puede tener palatabilidades variables por parte de los distintos perros.

El principal sentido que influye en la aceptación de la comida es el olfato y en menor medida aunque íntimamente ligado el del gusto. Las moléculas que el perro detecta y estimulan sus sentidos son aminoácidos, ácidos grasos de cadena corta y azucares de cadena corta.

Factores que influyen en la palatabilidad son:

  • Proporción de los ingredientes en el alimento. Altos porcentajes de proteína o grasa favorecen la ingestión del pienso
  • Calidad de los ingredientes.
  • Procesado durante la producción. Para la fabricación del pienso extrusionado es necesario someter a los ingredientes a altas temperaturas. El efecto de la temperatura suele ser beneficioso respecto a la palatabilidad, siendo los alimentos cocidos mejor aceptados que en estado crudo. Pero a su vez temperaturas excesivamente altas pueden desnaturalizar las proteínas, perdiendo el alimento palatabilidad y digestibilidad.
  • Almacenaje. Piensos en contacto con el aire pueden sufrir un proceso de oxidación, dando lugar al enranciamiento de las grasas que hace disminuir la aceptación del alimento. Igualmente piensos en condiciones húmedas pueden sufrir fermentaciones por parte de bacterias y levaduras dando lugar a aminoácidos de olor pútrido. Por tanto el pienso debe siempre guardarse en un lugar seco, lejos de humedades y con el saco bien cerrado para evitar al máximo el contacto con el aire.

En marcas de piensos comerciales de gama media o alta la palatabilidad no suele ser un problema y los perros aceptan este tipo de comida perfectamente. Pero en el caso de que las necesidades alimenticias a cubrir sean muy altas determinadas épocas o estadíos, como puede ser en plena temporada de caza o durante la lactación, puede ser necesario una ingesta de pienso muy alta que en el caso de que la palatabilidad no sea muy buena puede no llegar a lograrse.

 

Digestibilidad

Es un parámetro fundamental en la valoración de cualquier dieta. Se define como el porcentaje de nutrientes que son absorbidos respecto al total de la ración. Y los nutrientes absorbidos serán igual a los suministrados menos los que se pierdan en las heces.

Digestibilidad = gramos de Materia Seca ración – gramos de MS heces x 100
gramos Materia Seca ración

Con la digestibilidad se valora la eficiencia en la digestión y absorción de los nutrientes. Cuanto mayor sea la digestibilidad de un alimento menos nutrientes son eliminados a través de las heces sin ser utilizados.

Piensos con bajas digestibilidades contienen una mayor proporción de ingredientes que no van a ser digeridos. Estos componentes son fermentados por la acción de bacterias que colonizan el intestino grueso dando lugar a la producción de gas (flatulencia), heces más voluminosas y menos sólidas e incluso pueden desencadenar una diarrea. Además cuanto menor sea la digestibilidad mayor cantidad de alimento será necesario suministrar para que se cubran las necesidades del animal.

Otra consecuencia debida al aumento del volumen en la ingesta es que la velocidad de tránsito a través del intestino es más rápida producto de la sobrecarga que se produce y este aumento de la motilidad intestinal implica una menor digestibilidad real de la que pudiésemos suponer teóricamente y una disminución importante en la absorción de vitaminas.

La digestibilidad se valora mediante pruebas in vitro en laboratorio y pruebas reales con baterías de perros a los que se les alimenta de forma exclusiva con el alimento a testar. Controlando la ingesta diaria y la producción de heces se puede lograr fácilmente calcular su valor. Los fabricantes no suelen incluir los valores de la digestibilidad en la propaganda o en los prospectos informativos, aunque al menos las marcas más reconocidas suelen tener estudios serios que si son solicitados no suele haber problemas en conseguirlos.

Y en la práctica diaria un modo de valorar la digestibilidad de un pienso es controlar el volumen de las deposiciones. Como es lógico cuanto mayor sea la digestibilidad más sólidas y menor volumen tendrán las heces. Imaginemos que administramos dos tipos de piensos uno de una digestibilidad del 85% (pienso de gama alta) y otro de un 75% (pienso de gama media baja). Con el de alta calidad por cada 100 gramos materia seca de pienso administrado eliminará a través de las heces 15 gramos. Como las heces contienen únicamente alrededor del 20% de materia seca, siendo el resto agua, la producción total de heces será de 15/0.2= 75 gramos de heces. Por el contrario con el de menor digestibilidad por cada 100 gramos de materia seca suministrados serán eliminados 25 gramos de materia seca a través de las heces, que a su vez manteniendo el nivel de humedad dan lugar a 25/0.2=125 gramos de heces. Esto supone que solo una pérdida de 10 puntos en la digestibilidad del pienso produce un incremento del 65% en la producción de heces. Sin entrar a considerar que con un pienso de menor digestibilidad se necesita mayor cantidad para cubrir las mismas necesidades.

Factores que influyen en la digestibilidad son:

  • Calidad de los ingredientes: posiblemente sea el factor que más influye. Por supuesto que a mayor calidad de los componentes mayor será la digestibilidad. Y en concreto hay que reseñar el tipo y la calidad de la proteína utilizada. Existe una gran variabilidad en su digestión y absorción dependiendo de su origen. Como regla general la proteína de origen animal es más digestible que la de origen vegetal. Pero también existen salvedades en función de la calidad de esa proteína. Si se utiliza proteína animal de partes nobles y de calidad (carne, huevos, leche …) sin duda la digestibilidad será mayor. Pero si el pienso se basa en subproductos de origen animal (piel, tejido conectivo …) la digestibilidad puede ser incluso menor que la obtenida por dietas con proteína de origen vegetal.
  • Composición de la dieta: variaciones en los porcentajes de los distintos componentes nutricionales que forman la dieta implican cambios sustanciales en la digestibilidad. Como norma general incrementos de los niveles de proteína y grasa implican un aumento de la digestibilidad, mientras que incrementos de los niveles de fibra producen una disminución de la digestibilidad.
  • Individuo: la digestibilidad no depende únicamente del alimento sino que también influye, y en ciertas ocasiones de modo muy importante, la capacidad de digestión y absorción del ejemplar. Un tipo de alimento que puede nutrir a la perfección a un ejemplar puede no servirnos para otro perro más exigente. En general, aunque con excepciones, cuanto más selecto es el perro, cuanta más raza tiene, más cuidadosos hay que ser con su alimentación por su menor capacidad digestiva.

En la práctica hay que optar por piensos que se sitúen en digestibilidades superiores al 80%. En los folletos informativos, información en clínicas veterinarias o teléfonos de atención al cliente se puede solicitar la información de pruebas reales de valoración de este parámetro.

 

Completo y equilibrado

En multitud de ocasiones habremos leído en los envases de alimentos comerciales estas dos palabras: completo y equilibrado. Por un alimento completo se entiende aquel que aporta todos los nutrientes necesarios para cubrir las necesidades que el organismo requiere según su estado fisiológico. Y el concepto equilibrado significa que no solo cubre esas necesidades sino que además lo hace de una manera ajustada, sin carencias pero sin excesos. Porque en nutrición tan malo pueden ser estados carenciales de un nutriente como aportes excesivos. Por ejemplo dietas con exceso de energía producirán una acumulación de tejido graso o desequilibrios en el aporte de calcio-fósforo pueden favorecer la aparición de problemas articulares de carácter crónico como puede ser la displasia de cadera.

Como ya he indicado antes las necesidades de un ejemplar no son constantes sino que se ven modificadas en función fundamentalmente de dos parámetros: la edad del animal (cachorro, joven, adulto y geriátrico) y de su estado fisiológico y de actividad. Por lo tanto para que un alimento se pueda considerar completo y equilibrado deberá haber sido formulado para una etapa y rendimiento específico. No existe ningún pienso que cubra adecuadamente todas las posibilidades.

 

Conclusiones

Para acabar sólo recalcar la importancia de una buena alimentación para lograr un rendimiento óptimo del perro en el campo. En el mercado hay opciones para satisfacer todas las necesidades, desde aquellos cazadores más exigentes a los que no pueden o no quieren gastar excesivo dinero. Pero hay que tener en cuenta que una buena nutrición de nuestros perros, especialmente importante en la fase de crecimiento y en la de alto rendimiento, nos ayudará a prevenir problemas y facilitará que nuestros compañeros de fatigas puedan desarrollar todo su potencial en la caza.

 

Alectoris

Artículo publicado en Perros de Caza. 2003

 

Comentarios (1)

Sólo Usuarios Registrados
Insertar Comentario

Usa un tono respetuoso y procura que tus comentarios sean relevantes y relacionados con el artículo. No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
Los comentarios inapropiados o en tono ofensivo podrán ser editados o eliminados.

Alimentación para perros de caza
CESAR
14/10/2005 9:48:02
Al hilo del articulo me preguntaba si seria posible, por parte de la redacción o si por el contrario ya se ha publicado y lo desconozco, una amplia comparativa de los piensos que actualmente existen en el mercado. Siempre pensando en el caso concreto del perro de caza.
Un saludo.

 

Leer más

Navegación
Ir al índice
Artículo siguiente: Pruebas de montaña: concursos de otro tipo | César González
Artículo anterior: Ya no quiero ser Presidente de la RFEC | Rafael M. Barrachina
Otros artículos de Alberto Arciniega
Consejos veterinarios durante la media veda (03/09/2002)
Recuperación de los perros tras la caza (29/10/2007)
Artículos relacionados con 'Perros'
Los puestos en la caza del jabalí al rastro | Pardal
Consejos veterinarios durante la media veda | Alberto Arciniega
La Asociación Española de Rehalas informa | Asociación Española de Rehalas
Caza con perros de madriguera | Josep Mir
La cohesión en la jauría de perros de rastro | Pardal
Francia, el Olimpo del Perro de Rastro | Pardal
Prueba de perros de rastro sobre liebre en Corporales | Azul
Meditación ante las nuevas razas caninas autóctonas | Eduardo de Benito
VIII Monográfica del Club Español del Deustch Drahthaar | Teixugo
¿Y los criollos, qué? | Kenneth Torrealba
Perros de rastro: comparaciones estadísticas | Azul
Prueba de perros de rastro en Viveiro | Azul
El Perro de Rehala, animal doméstico de compañía | Asociación Española de Rehalas
I Jornadas de Caza del Club del Sabueso Español | Sau
Problemas con el cobro | Jesús Barroso de la Iglesia
La muestra: ¿nariz, cabeza o educación? | Jesús Barroso de la Iglesia
Pruebas de montaña: concursos de otro tipo | César González
El cobro forzado | Jesús Barroso de la Iglesia
El collar de impulsos eléctricos | Víctor Martínez Esandi
Pruebas de base, una necesidad imperiosa | César González
Prohibir la Caza con Galgos | Federación Española de Galgos
CCB: Concursos para Perros de Muestra | Jordi Barbeta
Visita a la National D'Elevage del Club du Fauve de Bretagne | Jorge J. Gallego
Diez razas de perros para disfrutar de la temporada | E. B. y J. A. C.
Los concursos de perros y la caza real | César González
Jerarquía social, base del adiestramiento | Jesús Barroso de la Iglesia
Alternativas a los actuales concursos de perros | César González
El respeto al vuelo | Jesús Barroso de la Iglesia
Reunión de amateurs sobre becada en Nava | Carlos Álvarez
Selección y crecimiento del cachorro | Víctor Martínez Esandi
Las razas más adiestrables | Antonio López Espada
Los principales problemas en el cobro | Ricardo V. Corredera
Perros y ladridos excesivos | Manuel Lázaro Rubio
Recuperación de los perros tras la caza | Alberto Arciniega
El contacto físico en la educación del perro | Ricardo V. Corredera
Miedo a los disparos | Sergio Otal
Cobro en el agua | David Rubio Alza
El perdiguero de Burgos, nuestro mejor cazador | Pedro Álvarez Vélez
El Setter Irlandés: rastro, muestra y cobro | David Rubio Alza y José Antonio Pérez Garrido
Cobro ideal (I) | David Rubio Alza
El Gran Duque | David Rubio Alza y José Antonio Pérez Garrido
Constitución de la Asociación Española del Perro de Sangre | AEPES
Problemas en el cobro: boca dura | David Rubio Alza
La muestra: errores a corregir | David Rubio Alza
Cómo criar a un campeón | José Enrique Martínez Manzanares
Golden Retriever: El insuperable cobrador | David Rubio Alza y José Antonio Pérez Garrido
Cómo situarnos frente a nuestros perros en el lance | Miguel F. Soler
La caza, fuente de enfermedades para nuestros perros | Javier Millán y Jaime Viscasillas
Las buenas raíces | José Enrique Martínez Manzanares
El podenco en el monte de laurisilva: introducción y orígenes del fantasma del bosque canario | José Agustín López Pérez
El cobro ideal (II): del apport a la pieza | David Rubio Alza
Cómo criar a un campeón: entrenamientos | José Enrique Martínez Manzanares
El cobro ideal (III): cobro forzado | David Rubio Alza
El patrón | David Rubio Alza
1ª Prueba de Trabajo para Perros de Rastro | Sergio Fafaito Pajares
Collares electrónicos | David Rubio Alza
Quitar las agujetas | José Enrique Martínez Manzanares
El perro de puesto | Jesús Barroso de la Iglesia
El perro de puesto (II) | Jesús Barroso de la Iglesia
El perro de puesto (y III) | Jesús Barroso de la Iglesia
Educar perros de muestra | Eduardo de Benito
Lesiones y sobreesfuerzos | José Enrique Martínez Manzanares
Collares electrónicos: uso y manejo | David Rubio Alza
Nuestro perro… ¡en forma! | David Rubio Alza
Selección del carácter en la cría | Ricardo V. Corredera
Perros de muestra para la media veda | David Rubio Alza y José Antonio Pérez Garrido
Pointer y epagneul bretón para codorniz | Eduardo de Benito
Premios y castigos para lograr el cobro | Ricardo V. Corredera
El galgo y la liebre, un batallar de siglos | Eduardo de Benito
El perro de sangre: Primeros pasos | Juan Pedro Juárez
Cada perro con su pareja | Eduardo de Benito
El perro de sangre: Iniciación del cachorro | Juan Pedro Juárez
La displasia de cadera | Beatriz Melo
El perro de sangre: El porqué de las cosas | Juan Pedro Juárez
Estudio genotípico en el Perdiguero de Burgos | Lorena De la Fuente Ruiz
El perro de sangre: Camino hecho y por hacer | Juan Pedro Juárez
Aliados para la caza | Andrés López
El perro de sangre: La homilía de los humildes | Juan Pedro Juárez
Deutsch drahthaar, pasión a tope | Eduardo de Benito
Epagneul Bretón, un clásico en el cazadero | Eduardo de Benito
El perdiguero de Burgos, un perro muy nuestro | Eduardo de Benito
El perro de sangre: Pinocho y su nariz | Juan Pedro Juárez
Podenco: cazador todoterreno | Eduardo de Benito
El perro de sangre: La perfección no existe | Juan Pedro Juárez
Las 10 claves del adiestramiento del perro de caza | Ricardo V. Corredera
El perro de sangre: Dónde buscar | Juan Pedro Juárez
Siempre en forma para cazar | Eduardo de Benito
¿Qué razas son mejores? | Eduardo de Benito
El adiestramiento emocional | Ricardo V. Corredera
El perro de sangre: las huellas | Juan Pedro Juárez
El perro de caza: «de la guardería a la universidad» | Sergio Otal
Un hogar cómodo y seguro para nuestros perros | Manuel Lázaro Rubio
El perro de sangre: en la ardiente oscuridad | Juan Pedro Juárez
El perro de sangre: disposición y disponibilidad | Juan Pedro Juárez
Actividades que relajan al perro | Ricardo V. Corredera
El perro de sangre: talabartes | Juan Pedro Juárez
Comunicarse con los perros | Sergio Otal
El perro de sangre: «Trastos» de apoyo | Juan Pedro Juárez
Fugas durante la caza | Sergio Otal
Podenco canario y podenco ibicenco | Antonio López Espada
Massamagrell ya tiene campeón de España de caza menor con perro | Miguel Ángel Arnau
El setter inglés y las becadas | Eduardo de Benito
La Leishmaniosis Canina | Sergio Otal
El Club de Caza Amigos del Xarnego en la feria de Valencia | El Club de Caza Amigos del Xarnego
Primera prueba de la Unión Cinófila Española del Perdiguero de Burgos | UCEPB
Presentación oficial del xarnego valenciano en la Exposición Internacional de la RSCE | El Club de Caza Amigos del Xarnego
Modificación de conductas problemáticas en el perro | Ricardo V. Corredera
¿Podemos detectar una enfermedad en nuestros perros? | Manuel Lázaro Rubio
Lesiones en las almohadillas plantares | Manuel Lázaro Rubio
Modificación de conductas problemáticas en el perro: Aprender a castigar | Ricardo V. Corredera
Cómo distinguir un perro excitable de uno hiperactivo | Ricardo V. Corredera
Animales de compañía extraviados | Federación de Caza de Castilla y León
Xarnego Valenciano | José Luis Vicedo Castelló
Razas valoradas, pero que no acaban de triunfar | Eduardo de Benito
Los mejores perros polivalentes en la Cendea de Cizur y coto Valdorba (Navarra) | José Juan Lavilla
El Alano Español de montería resiste en Berrocaza | Carlos Contera y Luis Cesteros
Registro de Rastreos 2013 | AEPES
Los perros de muestra de pelo duro | Eduardo de Benito
El perro fino colombiano | Jonathan Álvarez S.
Podencos, teckels, fox y jagd terriers tras los conejos | Eduardo de Benito
Artículos relacionados con 'Veterinaria'
Consejos veterinarios durante la media veda | Alberto Arciniega
Recuperación de los perros tras la caza | Alberto Arciniega
La displasia de cadera | Beatriz Melo
Estudio genotípico en el Perdiguero de Burgos | Lorena De la Fuente Ruiz
 

Avisos legales | redacción@club-caza.com
© club-caza.com 2002/2010
Desarrollo: niwala.com

CDC