Ecologismo y lobos en Soria

Santiago Segovia

 

Esto del ecologismo y la ecología es algo que tiene muy confundida a la opinión pública, y basándose en un problema que es estrictamente semántico, se ha llegado a generar un profundo equívoco conceptual. La ecología es una ciencia que estudia las relaciones de los seres vivos con los demás seres y con el entorno natural en el que viven.

Hacerse ecologista es muy fácil, tan fácil como afiliarse a una de esas asociaciones y nada más.

Este término fue inventado por el científico Ernst Haeckel en 1.669, y las personas estudiosas de esta ciencia son los ecólogos, habiendo recibido académicamente una formación sistematizada, rigurosa y estructurada, siendo normalmente especializaciones de unos estudios universitarios superiores. Teniendo esto en cuenta, no se entiende ni lingüística ni conceptualmente, el término "ecologista" o el de "ecologismo", ni que identifiquemos un movimiento político-social con una ciencia o con los profesionales que la estudian seriamente.

Lo que ocurre es que no se debe traducir con tanta torpeza la terminología anglosajona. En inglés, vulcanólogo es vulcanist, biólogo es biologist, y esta mala traducción nace de que ecólogo es en inglés ecologist, o sea, ecologista cuando deliberadamente se traduce mal. Los que han traducido este término han demostrado una solemne cara dura al darse cuenta de que no podían traducirlo literalmente, sin que este colectivo de profesionales que son los ecólogos levantaran sus protestas en contra. Se inventan un término que no existe y que, además, al traducirlo al inglés suena bien, aparentando ser lo que no son.

El ecologismo debería ser un movimiento social o una actitud por la que el hombre se acerca a la naturaleza de una forma respetuosa, y por la cual se trata de vivir en equilibrio con la tierra, cosa que no es nueva, ya que la han practicado todas las tribus indígenas del mundo desde tiempos inmemoriales.

Lo alarmante es que la sociedad acaba por identificar torpemente a estas asociaciones de simples aficionados con los profesionales de una ciencia, dando plena validez y garantía a todo aquello que proviene de estos grupos sin contrastarlo mínimamente, como ha quedado demostrado de forma reciente en un informativo del canal público TVE1, donde se acusaba de una matanza de lobos a un funcionario de Soria.


Hacerse ecologista es muy fácil, tan fácil como afiliarse a una de esas asociaciones y nada más. A partir de ese momento se tiene plena autoridad para dictaminar lo correcto y lo incorrecto, y acusar al que no sigue esa ola con plena credibilidad y refrendo social. Cualquier ciudadano que no sepa hacer la “O” con un canuto, o que incluso tenga una formación ramplona, como un simple graduado escolar, puede poner en jaque a cualquiera que se interponga en su camino. El rigor científico y los estudios serios son muy aburridos y costosos.

No es que me disguste esta actividad, siempre y cuando se le dé el crédito que se merece, y se tomen en cuenta sus consideraciones tal y como son, pero sólo eso. Lo malo de este tema es que hay un colectivo de personas que suplantan a otras. Los ecologistas suplantan a los ecólogos. Además resulta que los ecologistas ostentan el monopolio en exclusiva de la protección a la naturaleza, y nadie más que ellos puede ejercer una acción beneficiosa en el medio ambiente, quedando automáticamente invalidado cualquier juicio o consideración que puedan hacer los profesionales facultados para ello, que han pasado por una universidad cursando los estudios preceptivos o incluso, por añadidura, habiendo sobrepasado con éxito unas oposiciones como funcionario a un puesto de responsabilidad.

Ejemplos de todo lo antedicho los hemos podido encontrar en la aceptación de la implantación de una ruta turística peatonal, que transcurre a los pies de un nido de águila real en un nuevo parque natural de Castilla y León, cuando los mismos que han dado su aprobación poco tiempo antes se movilizaban en otro lugar contra la construcción de una autopista que pasaba a un kilómetro de otro nido de la misma especie. Pero lo que es más sorprendente es que su dictamen se adopta como garantía científica tras su emisión basada en un recorrido ¡de un solo día!, y todo ello en contra de la opinión de los científicos que llevan años trabajando en el entorno. Otro ejemplo lo hemos podido ver este verano cuando un grupo de miembros de una asociación de este tipo han sido presuntamente los causantes de un gran incendio en el norte de Guadalajara.

Pero lo que ya es rizar el rizo es que además estas asociaciones sean declaradas de Utilidad Pública, con lo que el escarnio llega a límites insospechados, porque además su actividad favorita y prácticamente exclusiva –el escándalo, la denuncia y el procedimiento judicial–, les sale gratis.


Pues bien, en Soria tenemos mucho de todo esto. Recientemente han sido acusadas cuatro personas (el Director de la Reserva de Urbión, su Jefe de Servicio, un Celador de Caza de la Reserva y un cazador) por haberse procedido al abatimiento de dos ejemplares de lobo, solución adoptada tras los repetidos ataques que un grupo familiar de esta especie estaba produciendo en el ganado de varias localidades. En lugar de ayudar a solventar el problema, que es lo que deberían hacer si tan interesados estaban en estos animales y tantos conocimientos dicen poseer, con lo que en teoría se podría facilitar la solución del conflicto sin adoptar medidas tan drásticas, su única acción consiste en denunciar a los implicados. La denuncia la formulan y la difunden a los medios de comunicación dos Agentes Forestales y ASDEN (asociación ecologista). Tampoco se les ha ocurrido indemnizar con su dinero o con el dinero de la asociación que dirigen a los ganaderos que sufren los daños, porque los lobos los tendrían que alimentar los criadores a su costa.

Todo ello llevado a cabo con una especie cinegética que se puede cazar al norte del Duero con la misma normalidad que los venados, corzos o jabalíes, en su período legal de caza, pero eso no importa, lo que interesa es difamar, confundir y airear las acciones de la asociación, ya que al parecer esto atrae adeptos, y lo que es más triste, consiguiendo una proyección en los medios vergonzosa, con lo que se demuestra que en TVE1 nos pueden decir cualquier cosa sin constatación previa alguna.

Según se desprende de la página web oficial de esta asociación, otros tres Agentes, compañeros de los denunciantes, forman parte de la Junta Directiva de ASDEN y dirigen a su vez la asociación Profesional de Agentes Forestales, y parece que poseen una extraña habilidad para confundir sus responsabilidades y atribuciones como funcionarios y a la vez como miembros de un grupo ecologista local, puesto que lo único que les importa en su actividad funcionarial es la categoría del vehículo oficial que utilizan para los servicios, y el llevar a cabo sus acciones particulares amparados en el uniforme de un organismo oficial ajeno a la misma. Habrá que ver cómo se soluciona el problema, porque lo que está claro es que a funcionarios de esta calaña habrá que dotarles de equipamientos de lujo ante sus amenazas, equipamientos que les tendrán que ser detraídos a sus compañeros, con objeto de que éstos, que aparentan ser de categorías superiores sin más mérito que ser ecologistas, no se sientan vilipendiados.

Por último, simplemente decir que la bajeza moral de estos individuos llega al escándalo cuando pretenden hacer ver que el tuteo o la referencia a un funcionario por su nombre de pila es indicio sobrado de delitos como el cohecho y la prevaricación.

La verdad es que es triste ver cómo un funcionario de gran categoría profesional, ecuánime y muy respetado por sus subordinados, superiores, compañeros, ayuntamientos y el colectivo de los cazadores, como es D. Juan Carlos Lafuente de Pablo, posiblemente el mejor Jefe del Servicio de Vida Silvestre que haya existido en Soria, pueda llegar a verse inmerso en el tratamiento que le están obsequiando estos indignos funcionarios. Los logros del Sr. Lafuente están a la vista de todos en cualquier zona de esta provincia, y espectacularmente en la gestión de las reservas, zonas de caza controlada y demás terrenos gestionados por su buen hacer profesional.

Su familia no se merece este premio a su dedicación, y espero y deseo que los tribunales pongan a estos individuos en el lugar que les corresponde.

 

Santiago Segovia Pérez

 

Comentarios (1)

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Ecologismo y lobos en Soria , de Santiago Segovia.
oscarg
28/09/2005 0:56:50
Soy cazador de zorro en madriguera en Soria.Es un buen artículo.Sólo que no estoy de acuerdo en el último párrafo,donde hace un panegírico del Sr. Juan Carlos ,para mí infundado.No creo que sea oro todo lo que reluce.Les cuento brevemente:según la Ley de Caza de Castilla y León,una vez vedada la caza menor se podían solicitar permisos para el control alimañas(zorros);nuestra cuadrilla se lo solicitábamos a este señor,el cual o no contestaba o los denegaba por sistema sin dar ninguna explicación.

 

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