Estrategias para mejorar la gestión de la caza menor

Jesús Nadal

 

Cada coto de caza tiene su gestión propia, distinta de los demás y supervisada por la Administración correspondiente. Nuestras administraciones son las encargadas de crear y hacer cumplir la legalidad. Esta legislación, considera que la fauna silvestre es un recurso natural escaso que pertenece al conjunto de la sociedad, por lo que su aprovechamiento está regulado.

En primera instancia, los derechos de caza corresponden al propietario de la tierra. Las sociedades de cazadores, para cumplir la legalidad, establecen contratos de arrendamiento de los derechos de caza con los propietarios de los terrenos de caza. Cada sociedad, de acuerdo con su marco organizacional propio, establece las normas de caza de su coto. Los Planes de Ordenación Cinegética son el instrumento legal que describe con exactitud, como debe ser esta regulación concreta en cada coto. De su cumplimiento tiene responsabilidad el cazador, su sociedad y la administración que autoriza dicho Plan.

Estos Planes deben ser realizados por técnicos competentes, ya que por su formación, son ellos los únicos capacitados para adecuarlos a la realidad de la fauna, los hábitats y la sociedad de cazadores. Los técnicos se basan en el uso de la ciencia para definir procesos, que nos permitan alcanzar objetivos de caza sostenible. Los planes de ordenación que están bien redactados, disponen de una acertada planificación de futuro, asociada al dinamismo de la realidad ecológica, cinegética y social de cada coto. Muchos y diversos son los problemas que afectan a las poblaciones cinegéticas de caza menor, a sus hábitats y a la regulación de su caza en cada coto. Una parte fundamental de los planes de ordenación son los Planes de Caza. Los Planes de Caza se calculan para garantizar que en el coto, sólo se extrae de cada población de cada especie cinegética, la parte de ella que es renovable. Este principio de sostenibilidad garantiza la perpetuidad de las poblaciones silvestres. Se puede alcanzar si para los cálculos del Plan de Caza se ha considerando la ecología de cada especie y el estado de sus poblaciones. Las poblaciones en declive no son cazables, pero sí lo son las estables y expansivas.

Las poblaciones de caza menor que se encuentran en declive, mayoritariamente lo están debido a la destrucción de los hábitats que las sustentan. Por ello, la mejor estrategia para poder cazar es la conservación y mejora de los hábitats de la fauna silvestre de nuestros cotos. Regular la actividad cinegética sobre la caza menor no es una tarea fácil, ya que exige disciplina en la sociedad de cazadores y autodisciplina de los cazadores. Ambas disciplinas social e individual, son un gran reto para el desarrollo organizacional de los cazadores. Adecuar la presión de caza para no sobrepasar las capturas máximo sostenibles, exige mejorar las normas internas de nuestros cotos y garantizar su cumplimiento. Técnicamente existen muchas y diversas soluciones para alcanzar estos fines, el problema radica en su adecuación a las formas y cultura de caza en cada sociedad. Por un lado, las restricciones del tiempo de caza: fecha de apertura y cierre, calendario, distribución de los días hábiles en el calendario, y los horarios de caza. Y por otro, las restricciones de espacio: sectores de caza autorizados, reservas de caza, zonas de caza sin muerte y zonas de adiestramiento de perros, deben ser proporcionales a la presión de caza (hectáreas por cazador).

Cuando la relación entre las hectáreas disponibles para cazar y el número de cazadores con permiso, es menor de 100 ha por cazador, esta presión es excesiva para mantener las poblaciones silvestres.

Cuando la relación entre las hectáreas disponibles para cazar y el número de cazadores con permiso, es menor de 100 ha por cazador, esta presión es excesiva para mantener las poblaciones silvestres. Por lo que bajo esta condición, debemos exigirnos fuertes restricciones de tipo temporal y espacial de cuando, donde y como cazar. Además, todo esto, debe armonizarse con los límites de capturas establecidos. Los límites de capturas pueden fijarse por día de caza, para el total de la temporada, para el total del coto y el conjunto de los cazadores en la temporada. Los intereses de los cazadores hispanos en como cazar suelen ser muy divergentes (desde muchas piezas en uno o pocos días de ojeo, hasta pocas piezas y muchos días de campo). La caza al salto (palo mata, a rabo) en solitario, con cupos de una pieza, puede alargar mucho las jornadas de caza durante la temporada. Sin embargo, los ojeos y la caza cooperativa entre grupos de cazadores acortan mucho los días de caza, hasta llegar a un solo día por temporada. Cuando la cultura cinegética esta desarrollada en la sociedad de cazadores, y se quieren ampliar las restricciones de caza para aumentar la dificultad de captura, o su selección, se aplican otras tácitas como un solo disparo por pieza levantada, o sólo disparar a aquellas piezas que ha levantado el perro.

En la mayoría de situaciones, cotos con escasez de piezas, los cazadores tienden a disparar sobre la pieza, a pesar de que la distancia a la que se encuentran sea muy superior a la distancia óptima para abatirla. Es lógico que esto suceda, ya que en la mayoría de las ocasiones, en caso de no hacerlo, seguramente no habrán disparado la escopeta durante la jornada. Sin embargo ello es contraproducente, ya que de esta forma se pierden muchos animales a los que alcanza algún perdigón y el cazador ni se ha enterado de su impacto. Es mucho mejor estrategia para aumentar las futuras oportunidades de disparo y no perder animales, sólo apretar el gatillo cuando la pieza se encuentra en una distancia óptima de disparo (menos de 50 m). Es difícil alcanzar este nivel de autodisciplina, mas que sea reconocida en la sociedad de cazadores, cuando es habitual que el clima existente fomente “soy más hábil porque la capturé primero”, “las piezas que yo coja no las capturarán los demás”. Las sociedades de cazadores necesitan un clima social disciplinado, cuanto más férrea sea esta disciplina menores restricciones y sistemas de control precisará la sociedad. Sin embargo, suele ocurrir lo contrario, no se respetan los cupos de capturas y existe un compadreo muy desarrollado para encubrir el furtivismo. Esta habitual competencia feroz entre los cazadores, estimula no sólo la falta de cortesía y ausencia de buenas costumbres durante la acción de cazar, si no que hace frecuentes las situaciones de peligro y accidentes por disparos (no respetar las distancias de seguridad, ni a otros cazadores compañeros, cortar las trayectorias de caza de otros cazadores o grupos, perseguir las piezas levantadas por otros, cazar en condiciones de baja visibilidad, etcétera).

Todo esto se extiende también al compañero de caza, el perro. Los perros poco disciplinados (falta de horas de entrenamiento) espantan la caza fuera de oportunidades de disparo y provocan situaciones de riesgo. Muchas veces el cazador enfadado con su perro lo abandona en el campo (grave infracción) y este se convierte en un predador doméstico más que daña la vida silvestre. En los cotos de caza de las sociedades de cazadores avanzadas, sólo entran los perros de caza que garantizan un buen comportamiento, ya que han demostrado sus habilidades en los campos de adiestramiento. Por eso en estos cotos sólo se ven perros bajo el estricto control de sus dueños.

Una buena proyección de futuro para nuestras oportunidades de caza y nuestro coto, exige mecanismos adecuados para garantizar que no se sobrepasan las capturas máximo sostenibles. Se debe considerar que la extracción total que hacemos de la población del campo incluye: animales abatidos encontrados, más abatidos no encontrados, más los dejados heridos. Sólo se pueden aprovechar sosteniblemente aquellas poblaciones que tienen hábitats con suficiente calidad y que por ello han tenido un éxito reproductor considerable. Siempre debemos asegurar que al finalizar la temporada de caza quedan suficientes animales para la reproducción del año siguiente. En todas las sociedades se debe actualizar anualmente el número de las capturas máximo sostenibles y los mecanismos de normativa interna que garanticen el cumplimiento del Plan de Caza. Además debemos vigilar que el furtivismo y los azares (mortalidad natural o artificial no prevista) no cambien considerablemente nuestros cálculos previos y nos obliguen a modificar el Plan de Caza de la presente temporada.

 

Comentarios (3)

Sólo Usuarios Registrados
Insertar Comentario

Usa un tono respetuoso y procura que tus comentarios sean relevantes y relacionados con el artículo. No está permitido verter comentarios contrarios a las leyes españolas o injuriantes.
Los comentarios inapropiados o en tono ofensivo podrán ser editados o eliminados.

la caza de la becada en Febrero
JJ
13/09/2004 21:13:21
Contraviene la Directiva 79/409 ( veanse fechas de contrapasa del Comité Ornis) y las data Sheet de la Comisión Europea de medio ambiente inspiradas en el
¿Porque se tolera?

Gracias
El cazador: Sujeto de derechos y deberes
murdererfox
14/09/2004 13:02:00
Vaya por delante mi conformidad al fondo de tu pensamiento, en tanto en cuanto, supone animarnos a todos a tomarnos la caza más en serio. Mas en serio, los Planes Técnicos, y mas en serio la participación, y respeto, del cazador en la gestión equilibrada de su coto, finca o término municipal, todo ello con una finalidad de conservación, defensa y promoción de las especies cinegéticas y, por lo tanto de los hábitats.
Sin embargo, esa seriedad que persigues, conceptual y dignamente, se ve truncada por la aplicación práctica de las cosas. Los Planes, en el campo, casi nunca se cumplen o simplemente, en bastantes casos, son solo papel mojado o requisito administrativo para seguir cazando y, por otro lado, la implicación del cazador real, que no titular del coto, en él es, realmente, mínima, testimonial u obligada por las circunstancias de pertenencia al coto.
El problema, para mi, de esta realidad que tu demandas, yo comparto y casi nadie aplica seriamente, es precisamente el derecho a ser cazador. Porque, dando por sentado que poseer una licencia dista mucho de adquirir este derecho, tampoco se adquiere por la pertenencia a un coto y, me explico:
Ahora todo el mundo quiere cazar y, simplemente con ser hijo de pueblo, residente, amigo, familiar o, mas en general aún, por tener mucho dinero, se puede cazar, aunque no se ostente el derecho, jurídicamente hablando, a cazar, por parte del cazador, es decir es un asunto, mas bien, de procedencia, ubicación o de capacidad económica.
Se llega a la caza por esos vericuetos circunstanciales, mas que a través del verdadero reconocimiento del derecho del cazador en tal o cual terreno y su derecho a cazar en el, por serlo. Porque una cosa es ser titular del coto y otra cazar en ese coto, como bien sabes. No podemos esperar de quien llega a la caza por esas vías que se la tome demasiado en serio, en los aspectos que tu artículo propone.
Bajo mi punto de vista, admitiendo esta realidad, la solución pasa por adquirir el derecho a ser cazador y, al mismo tiempo, la responsabilidad de serlo, es decir, también, el deber.
Como no podemos poner un agente vigilante de todas aquellas cosas que ocurren en cada coto durante un año cinegético y, tampoco, a comprobar el estricto cumplimiento de esos Planes técnicos, bien elaborados, es verdad, pero fácilmente desbordables, en la práctica, deberíamos poder exigir al cazador, practicante en ese coto, la responsabilidad legal de su cumplimiento. Responsabilidad no solo de su titular, no solo de la Junta Directiva, como ahora, sino del cazador real, y debemos, socialmente, poder, además, limitar su ejercicio a la caza incluso su temporal o definitiva exclusión, no solo de tal terreno en concreto, sino de su ejercicio individual al derecho a cazar, en caso de incumplimiento.
Por otra parte, el funcionamiento de las sociedades de cazadores, los clubes o la simple tarjeta o acción de caza temporal, a veces, ni siquiera, nominativa, casi nunca termina en una exigencia, tan seria, de cumplimiento del deber como para llegar a ese punto, precisamente porque tampoco estos órganos funcionan con tal nivel de atribución de responsabilidad real, como para tener la necesidad de compartirla con sus socios y, al final toda irregularidad, individual o colectiva, queda diluida y soslayada bajo el peso de las circunstancias, antes mencionadas, de pertenencia al coto y no digamos si, además hay un desembolso económico importante, por parte del cazador-cliente.
Al final, y concluyo, es necesaria la integración, el compromiso y el cumplimiento del deber individual y concreto, imprescindible para desarrollar eficaz y rigurosamente estos Planes. Pero tal implicación solo viene dada cuando es consecuencia de la adscripción a un derecho a cazar, plenamente reconocido y no derivado de aspectos circunstanciales, como los actuales.
Necesitamos que el cazador se incorpore a la caza mediante mecanismos temporales de aprendizaje al ejercicio de la caza; mediante su previa participación en el desarrollo de los Planes Técnicos, en las mejoras del hábitat, bien dirigido y asesorado por los técnicos, de forma que, superado ese trance, repito temporal, se sienta comprometido e implicado, pero también acceda, seriamente, al derecho a cazar, eso si, de una forma regulada, pero con derechos y obligaciones.
Debería existir el carnet de cazador, no la licencia, la tarjeta-acción o el diploma, no. El documento que acredite legalmente dicha condición en la persona que practica la caza, al que se le supone, por serlo y tenerlo, la citada implicación, la práctica y la asunción de responsabilidad, exigible, sobre los espacios cinegéticos en los que cace, (y no estoy hablando de hacer ningún master, ni pasar por multitud de exámenes) pero ahí topamos con el mercado de la caza y eso son palabras mayores, desgraciadamente.
Todo lo demás, actualmente, como mínimo, no ayuda a ser eficaces, para el fin que propones, porque es falaz.
Que decir de los cotos o terrenos donde su única finalidad es proceder a la suelta o siembra de caza para ser abatida, sin más, granjas-cercón, etc. ahí haría falta hacer otras consideraciones, además de ser cazador, legalmente, pero lo dejo para otra oportunidad.
Te envío un cordial saludo y mi agradecimiento por tu artículo.
De acuerdo, pero
JJ
15/09/2004 18:24:09
El deber al cual me refiero no es el del cazador es el del Estado miembro de la UE, en este caso España, que no cumple una norma Comunitaria, La Directiva Aves, cuyo fin primordial es preservar ese bien escaso de las aves migratorias del Anexo II en general y de la becada en particular.

Bien claro nos dice :

Los Estados Miembros deben asegurar, que la caza de las aves migradoras respete
1º a) Una utilización o caza racional de ellas b) una regulación equilibrada de la misma
2º Que dichos estados vigilen el que esas especies no sean cazadas, en el periodos de nidificación, ni en los diferentes estados de reproducción o de dependencia
3º Insiste nuevamente, en que siendo especies migradoras, no sean cazadas, ni en el periodo de reproducción ni durante el trayecto o regreso a sus lugares de cría lo que correspondería la emigración prenupcial .
El artículo 1º en los apartados a y b, creo corresponde a la defensa de la caz sostenible muy bien tratado por el autor,. pero echo de menos el 2 y el 3.

Los científicos franceses los han orillado proporcionando al Comite Ornis unas fechas irreales de contrapasa, perfectamente demostrable por las contradicciones en que incurren, pero en España claramente la fecha de la contrapasa de la becada según Ornis comienza el 1 de Febrero, con lo cual cualquier autonomía que prolongue su caz mas alla de esas fechas está conculcando la legislación vigente en lo que a la Scolopax R se refiere.
Gracias.
JJ

 

Leer más

Navegación
Ir al índice
Artículo siguiente: El corzo en Catalunya. Temporada 03/04 | Antoni Quer - Josep Mir
Artículo anterior: ¿Sabemos de Caza? | Kodiak
Otros artículos de Jesús Nadal
Sueltas duras y blandas (15/06/2004)
Lo que tendríamos que hacer para mejorar los cotos (13/07/2004)
Aprender a cazar con perro (07/03/2005)
Paisajes eco-compatibles (31/03/2005)
Reforzamientos con sueltas blandas (20/10/2005)
El futuro de la Perdiz Roja (21/11/2005)
Fracaso reproductor (24/03/2006)
Desarrollo rural, agrosistemas y caza menor (03/05/2006)
La codorniz en España (02/09/2008)
PAC, naturaleza y caza (11/06/2012)
Informe de las perdices de Daroca (02/07/2012)
Artículos relacionados con 'Gestión'
Sobre Gestión y Repoblaciones | Kodiak
La frase que siempre se repite | Rayón
Jabalíes, Federación y una propuesta | Kodiak
Perdices anilladas | José Luis Garrido
Pobre "gatito" | Rayón
A vueltas con las perdices, nos faltan técnicos... Prácticos | Kodiak
La reforma del PAC y la caza | Eli
El jabalí, sin padrinos | José Luis Garrido
Una especie descabezada | Rayón
Las "escuelas de ladrillo" | Kodiak
Los malditos cupos | Bécassier
Manolito, el Lute y las escuelas de ladrillo | Kodiak
La Caza en el Parque del Teide | Teide
Sueltas duras y blandas | Jesús Nadal
Lo que tendríamos que hacer para mejorar los cotos | Jesús Nadal
¿Sabemos de Caza? | Kodiak
El corzo en Catalunya. Temporada 03/04 | Antoni Quer - Josep Mir
Especialistas en Control de Predadores | José Luis Garrido
¿Qué es el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos? | Equipo IREC
Los movimientos de la Codorniz | Equipo UdL-UB
Las razones de edad de las codornices al final del verano | Equipo UdL-UB
Los G.I.C., ¿Solución a la gestión del jabalí? | Kodiak
Reforzamientos con sueltas blandas | Jesús Nadal
El futuro de la Perdiz Roja | Jesús Nadal
Fracaso reproductor | Jesús Nadal
Desarrollo rural, agrosistemas y caza menor | Jesús Nadal
Repoblar conejos sin vacunar | José Ignacio Ñudi
Resultados del Programa FEDENCA de anillamiento de codornices | Equipo UdL-UB
Anillas de esperanza y compromiso para conocer mejor a la codorniz | Leonardo de la Fuente
El Isard, o lo que queda de él | Jordi Fabà
El milagro de Melonares | José Ignacio Ñudi
Diagnóstico de la población de codorniz | Equipo UdL-UB
Gestión de pastos para la caza menor | Alfonso S. Miguel y Jaime Muñoz
Repoblación y anillamiento | M.A. Arnau - J. Coronado
Sierra Nevada y Sierra de Gádor: Ex-Paraíso de la Cabra Montés | Juan Ignacio Gázquez
Especies introducidas de caza mayor | Jorge Cassinello
¿Son compatibles las esperas con las monterías cochineras? | Santiago Segovia
Claves de las repoblaciones de perdiz roja en verano y otoño | J. A. Pérez Garrido
Celo y algo más | Patricio Mateos-Quesada
Híbridos: Detección de la introgresión genética en especies autóctonas de animales salvajes | Javier Cañón
Tiempo de gestionar | Patricio Mateos-Quesada
La berrea | J. Pérez y L. Castillo
De mal en mejor | Sebastián Torres
Octubre corcero | Patricio Mateos-Quesada
Conductas poblacionales | Patricio Mateos-Quesada
Época de diferencias | Patricio Mateos-Quesada
Combates y holganza | Patricio Mateos-Quesada
Poblaciones de liebres, su problemática y gestión | J. Palacios, M. Rodríguez y T. Yanes
Problemática de la perdiz roja | José Antonio Pérez, Carlos Díez y Daniel Bartolomé
Divergencias norte-sur | Patricio Mateos-Quesada
El sacudir del invierno | Patricio Mateos-Quesada
Gestionar conejos | Comité Científico de WAVES
Causas y soluciones para las enfermedades emergentes | C. Gortázar, M. Boadella y J. Vicente
Resurgen los machos | Patricio Mateos-Quesada
El inicio del ciclo vital | Patricio Mateos-Quesada
El control de predadores como herramienta de gestión | Comité Científico de WAVES
Las pautas de gestión de un buen guarda | Samuel Morillo
Tras los pasos del duende | Patricio Mateos-Quesada
El descaste del conejo | Comité Científico de WAVES
Muflones: Cómo lograr una repoblación exitosa | Fernando Benito
La codorniz en España | Jesús Nadal
La supervivencia de los mejores | Patricio Mateos-Quesada
La salvación de la bellota | Patricio Mateos-Quesada
Cabos sueltos | Grupo Vigilancia y Gestión
El apogeo del celo | Patricio Mateos-Quesada
La deriva de los sexos | Patricio Mateos-Quesada
Escasez y abundancia al tiempo | Patricio Mateos-Quesada
Recomendaciones para un cazador en época de veda | José Luis del Monte
Réquiem por las liebres: culpable, la Administración | Miguel Ángel Romero
Partos y trofeos, por separado | Patricio Mateos-Quesada
Aumentar densidades | Patricio Mateos-Quesada
El renuevo poblacional | Patricio Mateos-Quesada
El despertar de abril | Patricio Mateos-Quesada
¿Cómo censar al corzo? | Patricio Mateos-Quesada
Más conejos sin sueltas ni vacunas | Departamento de Zoología Universidad de Córdoba
Examen de supervivencia | Patricio Mateos-Quesada
Luces y sombras | Pedro Fernández-Llario
Cómo controlar con efectividad los depredadores | Miguel Ángel Romero
Primero ver, comprobar y luego contratar | Cristóbal De Gregorio
Se establece el control para el cañar y la tórtola turca en Valencia | Víctor Mascarell
La importancia del SIGPAC en la caza | Pablo R. Pinilla
Cómo afecta la maquinaria agrícola en los procesos de reproducción y cría | Jesús Llorente
Primeros datos de la temporada de becada | C.C.B. - Fedenca
Cervus elaphus: distribución, hábitat y densidad | Antonio Díaz de los Reyes
Las Ensanchas: la cuna de la patirroja | Leopoldo del Valle
La gestión sostenible de la becada | Carlos Irujo
El collarum, el más eficaz y selectivo | Francisco Aranda y otros
La pérdida de biodiversidad, la agricultura y la actividad cinegética | Jesús Llorente
Una buena herramienta de gestión | Manuel Romero
Asociación de Tramperos de España | Albert Roura
¡Nos vamos de caza de conejos con hurón! | Miguel Ángel Romero
Expertos en especies | Víctor Mascarell
Una apuesta de futuro: La caza social como elemento dinamizador del medio rural | Jaime Veiga Fontán
Apoyo a la FOP en la mejora del hábitat osero en Asturias | FOP
Vacuna recombinante | Antonio Mata
La certificación de la calidad cinegética | CRCP
Caza sostenible: ¿cupos sí? ¿cupos no? | José Luis Garrido
Ojeos bien organizados a los conejos | Miguel F. Soler
El polimórfico trofeo del macho montés | Antonio Díaz de los Reyes
El MARM se columpia una vez más | Juan Miguel Sánchez Roig
Sembrar para recoger | Alberto Covarsi Guijarro
Dos años de divulgación del conocimiento científico | Jerónimo Torres y Juan Carranza
Fototrampeo de especies cinegéticas | Secretaría Técnica de Ciencia y Caza
Directrices para la gestión sostenible de la caza en Europa | CRCP
La carne de caza | Secretaría Técnica de Ciencia y Caza
Cálculo de sostenibilidad de la perdiz roja | José Miguel Montoya Oliver
Indicadores de alerta en la perdiz | José Miguel Montoya Oliver
Proyecto Roding | CCB
Censos de gestión y censos de ordenación en la perdiz | José Miguel Montoya Oliver
Censos de cazadores en la gestión de la perdiz | José Miguel Montoya Oliver
Momento de controlar la abundancia de depredadores | Jesús Llorente
¿Están sensiblizados los agricultores con el medio y la caza? | José Lafuente
¿Quién se atreve a cortar la melena al león? | José Lafuente
Cálculo de los censos de ordenación de la perdiz | José Miguel Montoya Oliver
La marginalización de la perdiz | José Miguel Montoya Oliver
PAC, naturaleza y caza | Jesús Nadal
Trofeos de caza sin problemas en las aduanas | Fernando Terán
Conejos y liebres, siempre un problema | Miguel Ángel Romero
«Cosas ciertas» en los derechos del cazador y en la caza de la perdiz | José Miguel Montoya Oliver
Propuesta de Criterios e Indicadores de Calidad Cinegética | María Luisa Mesón García
Malos tiempos. ¿Qué es cazar? | Antonio Díaz de los Reyes
Capacidad de carga. ¿Cuántos animales en un coto? | José Miguel Montoya Oliver
La licencia única de caza (LUC) empieza a ser una realidad | UNITEGA
Los daños colaterales del jabalí | UNITEGA
Los animales en el monte | José Miguel Montoya Oliver
La paridera en cérvidos | CRCP
El análisis social en la ordenación cinegética | José Miguel Montoya Oliver
La caza social | UNAC
Jabalí, torcaz y bellota | José Miguel Montoya Oliver
El veneno en nuestros campos | Federación de Caza de Castilla y León
¿Se extingue la perdiz? | José Miguel Montoya Oliver
El veneno en nuestros campos (II) | Federación de Caza de Castilla y León
¿Es la caza un recurso natural renovable? | José Miguel Montoya Oliver
El declive de la perdiz roja (I) | José Luis Garrido
Conflictos de riesgos y daños cinegéticos | José Miguel Montoya Oliver
El declive de la perdiz roja (II) | José Luis Garrido
El declive de la perdiz roja (y III) | José Luis Garrido
Proteger la biodiversidad, complejo y caro | Jesús Llorente
Las perdices rojas autóctonas, en picado… | Miguel Ángel Romero
La codorniz y sus expectativas para esta temporada | José Luis Garrido
Sobre las homologaciones: Su actual inutilidad y sus injusticias | Antonio Díaz de los Reyes
Sectaria discriminación en la homologación de trofeos | Antonio Díaz de los Reyes
Proteger la biodiversidad, complejo y caro | Jesús Llorente
La inevitable moratoria de las tórtolas | Enrique Benjumeda
La gestión del ciervo en Navarra | Adecana
El «síndrome del Sus» | Pedro Crespo Bernal
Alternativas para el control de plagas de topillos (I) | José Luis Garrido
Alternativas para el control de plagas de topillos (y II) | José Luis Garrido
 

Avisos legales | redacción@club-caza.com
© club-caza.com 2002/2010
Desarrollo: niwala.com

CDC