Lo que tendríamos que hacer para mejorar los cotos

Jesús Nadal

 

Un buen cazador, un cazador ecológico (Coca Vita, 2.002) debe usar deseablemente los animales silvestres, para poder mirar con la cara alta a la sociedad, especialmente a los sectores anticaza por un lado, y por otro para sentirse a gusto consigo mismo. En un buen coto de caza se deben potenciar todas las poblaciones animales para conseguir su máxima diversidad y equilibrios poblacionales estables.

USO DE LOS ANIMALES. En el pasado, el cazador no focalizaba su actividad a una o pocas especies, todo lo contrario. En la actualidad la legislación restringe prudentemente el número de especies cinegéticas, pero los cazadores suelen limitar mucho más sus posibilidades a una o pocas especies, de las muchas autorizadas. Esto es erróneo ya que favorece los desequilibrios entre las poblaciones de animales presa y sus predadores. Todo cazador debe asumir su responsabilidad en no desequilibrar las relaciones de competencia y predación que asocian a los animales que pueblan su coto. El papel del hombre en la naturaleza siempre ha sido el de un superpredador inteligente, que ha velado por los equilibrios en los ecosistemas, ya que él es parte de los mismos.

Muchos de los intereses comerciales actuales están orientados dentro de las monoproducciones debido a su rentabilidad económica, ya que eso exige la competitividad por los bajos precios y por el volumen de ventas. Las sociedades de cazadores no deben trasladar esta forma de pensar y de actuar a la naturaleza de su coto. Porque esto exige una velocidad de transformación de la tierra no tolerable por la fauna silvestre. Al contrario, los cazadores deben aprender a valorar las oportunidades que les ofrece la diversidad natural, por tanto aprender a cuidar de todas ellas. Desde las especies que viven en los bosques de rivera hasta los animales de los terrenos más áridos. Todos, la fauna y la flora silvestre tienen alto valor que debemos considerar, puesto que la actividad moderna del hombre sobre la tierra, hace desaparecer a nuestra flora y fauna silvestre. Por eso debemos aprender a asignar a lo natural un valor alto, considerando qué coste tiene reponerlo. Es obligación del cazador cuidar las poblaciones de animales silvestres con todo su celo, ya que de ellas depende que pueda disfrutar de la caza natural y no sólo dedicarse a la caza de granja. Esto exige no sobrepasar nunca las capturas máximo sostenibles. ¿Qué número de animales silvestres son las capturas máximo sostenibles? Con la ayuda de un técnico, registrando datos y recogiendo muestras biológicas de los animales capturados, se puede calcular con precisión ese número. En ausencia de estas condiciones, aplicando el sentido común y observando la abundancia de animales con objetividad durante los días de caza, podemos aplicar criterios sencillos que garantizan que nuestras capturas están por debajo del número máximo que tolera la población silvestre, sin sufrir daño. Por ejemplo, no superar nunca con las capturas el 40% de los animales que vemos. No perseguir animales en lugares donde sean poco abundantes. No concentrarse en áreas con exceso de cazadores. No disparar sobre crías, pollos o las madres con su prole.

Con las capturas, es indispensable no confundir los animales silvestres con los de granja. Es habitual que para suplir la escasez de piezas silvestres, se recurra a los reforzamientos con animales de granja. Esta estrategia es mejor sólo utilizarla en los cotos de caza intensiva destinados a este fin. Cuando las condiciones sociales impiden disponer sólo de caza silvestre, es imprescindible contar con ayuda técnica en las sueltas, con el fin de impactar negativamente lo menos posible en las poblaciones silvestres.

Con las fantasías de los comerciales o de los cazadores miembros de la junta se pueden organizar sueltas de plástico, pero difícilmente recuperar poblaciones de animales silvestres.

USO DE LOS TECNICOS Y GUARDAS. Un buen coto, un coto cuidado se caracteriza por la labor profesional que en él desarrollan técnicos y guardas. Es habitual que las sociedades de cazadores no utilicen los servicios profesionales de técnicos y guardas con objeto de abaratar los costos. Sin embargo, esto es un gran error, ya que los costes reales de las oportunidades de caza y de las piezas abatidas se disparan, cuando no existe la labor de técnicos y guardas. La misión de los técnicos es desarrollar un plan de gestión adecuado a las características del terreno, a las principales especies y a la cultura cinegética de la sociedad de cazadores. La misión del guarda es clave para alcanzar con éxito los objetivos del plan de gestión que dirige el técnico. Por eso guarda y técnico deben trabajar como una máquina perfectamente ensamblada, sin fisuras. Muchas veces los guardas no obtienen el rendimiento esperado debido a que no reciben suficiente apoyo técnico. Es una labor fundamental del técnico formar equipo con el guarda, para juntos acometer las tareas de gestión. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones es la junta de la sociedad es quién dirige las labores del guarda, con frecuencia desacertadamente. Es habitual que la persona encargada de supervisar las tareas del guarda carezca de conocimientos técnicos suficientes, o bien no está claramente definido a quién corresponde la tarea de dirigir, supervisar y apoyar al guarda. Cuando en el coto de una sociedad de cazadores existe guarda, es frecuente que su labor quede relegada a la vigilancia y a alguna que otra tarea puntual y discontinua.

La mayoría de los problemas de las poblaciones de animales silvestres y de sus hábitats son complejos, no se pueden solventar sin planes de gestión serios y costosos. Con las fantasías de los comerciales o de los cazadores miembros de la junta (ambos carecen de formación técnica y científica suficiente para resolver los actuales problemas de la naturaleza) se pueden organizar sueltas de plástico, pero difícilmente recuperar poblaciones de animales silvestres. Precisamente, una de las ventajas del mundo moderno es la existencia de buenos profesionales especializados que ofrecen sus servicios en muy distintos campos de actividad. Esto es posible porque el público demanda esos servicios: fontanero, mecánico, informático, etc. Sin embargo, muy pocas sociedades de cazadores demandan los servicios de un técnico cinegético o de un guarda. Es evidente que sin demanda de estos servicios profesionales en el cuidado de la caza, ningún técnico, ni guarda, se va a dedicar profesionalmente a solventar problemas de cotos, ya que es difícil, por no decir imposible, que este técnico y guarda puedan llegar a comer, debido a la inexistente demanda de este tipo de trabajos. En contraposición las juntas de las sociedades de cazadores están llenas de miembros, que sin estudios específicos, ni herramientas adecuadas, dicen saberlo todo sobre la gestión de la caza, confundiendo la acción de cazar con la de gestionar la caza. Claro que sus conocimientos se limitan a saber como repartir los permisos de caza entre los cazadores de la sociedad. Por ello, estas juntas rectoras del coto, para tomar decisiones y evitar responsabilidades suelen recurrir a la asamblea, de esa forma el fracaso es colectivo y no de la junta, o del miembro que tan brillante idea hizo aplicar para la gestión del coto. Sólo con proyectos de futuro adecuadamente diseñados, con fondos económicos capaces de apoyar las inversiones necesarias, se pueden contrarrestar los impactos negativos que la actividad económica actual produce en el campo. Son tantos los desmanes que la mano del hombre desencadena en la naturaleza, que sólo las ideas vivas, aquellas capaces de mover a los socios con todo su entusiasmo, son útiles para contrarrestarlos.

 

USO DE LA TIERRA Y EL AGUA. La economía de mercado que manda actualmente en el planeta, sólo deja hacer con la tierra y el agua, aquello que es más productivo económicamente. Producir caza silvestre no es rentable, ya que no existen cazadores dispuestos a pagar lo que realmente cuestan estos animales. Los cazadores de las sociedades acostumbran a confundir caza social con caza barata. Caza barata sólo existe de plástico. La mayoría de las sociedades arriendan un coto pensando que en el precio están incluidas abundantes oportunidades de caza. Sin embargo, la realidad muestra que sobre esos terrenos, apenas quedan cuatro animales silvestres. Hemos desembolsado 6.000 ó 18.000 € y disponemos de tierra para pisar, pero los animales son muy escasos. Precisamente hay pocos animales porque los usos del suelo en esos terrenos son agresivos con ellos, por lo que no pueden sobrevivir en esas condiciones. Por tanto, la mejor inversión en ese coto es arrendar o comprar tierra para hacer que en ella sea posible la vida silvestre. Con esta formula las sociedades de cazadores más avanzadas han iniciado programas de mejora de los hábitats de la fauna del coto. Además, en estos terrenos suelen construir instalaciones para crear centros de recuperación de fauna cinegética silvestre. Todo ello añade la ventaja de capitalizar a la sociedad de forma compatible con su premisa deportiva sin ánimo de lucro.

En ese núcleo inicial de terreno propio de la sociedad se instala la reserva de caza del coto y se consigue un uso del suelo, que contrariamente a ser agresivo con la vida silvestre, potencia su reproducción y recuperación. Cuando esta estrategia se generalice y sea conocida por la gente de las ciudades de este país, entonces cambiará la imagen pública actual del cazador español. Pero no sólo eso, también cambiará el hecho de que unos pocos cotos bien cuidados en toda la península sean la única fuente de animales silvestres del resto de colindantes descuidados, ya que la sinergia creada en proceso de recuperación beneficiará a todos simultáneamente.

Si hasta ahora, en nuestro país la aplicación de la PAC ha sido el peor de todos los despropósitos para nuestra fauna silvestre (mientras que en otros países vecinos ha sucedido lo contrario) de ahora en adelante debemos preocuparnos de cambiar esta situación. Tenemos dos grandes plataformas para conseguirlo, la primera soportada en las organizaciones agrarias, donde ya es tiempo para que hablen los agricultores que son cazadores y amantes de la naturaleza. La segunda en la unión de las organizaciones de cazadores y su exigencia de estar presentes en todas las delegaciones que tengan responsabilidades sobre la aplicación de PAC. Las medidas de abandono de tierras, de barbechos, de producción ecológica, etcétera, deben ser compatibles con la existencia de fauna cinegética silvestre.

La labor individual apoyada y reconocida en el cuidado de los hábitats de la fauna silvestre sobre la propiedad privada, es una de las claves que se debe desarrollar en el futuro de nuestros cotos. Existen miles de fórmulas estimulantes para recompensar las labores que las personas hacen en sus tierras, para fomentar la fauna cinegética silvestre del coto. Premios a la conservación del hábitat, actos públicos de reconocimiento de la labor del cuidado de los hábitats, placas conmemorativas de felicitación a la labor de conservación de los hábitats, difusión en los medios de comunicación de la labor personal en el cuidado de los hábitats de la fauna, etcétera, son inversiones de futuro necesarias para mejorar la caza. Precisamente, los cazadores son las personas que deben estar más interesadas en el desarrollo de estrategias positivas, para el estímulo del uso compatible de la tierra con la subsistencia de poblaciones de animales cinegéticos silvestres.

La participación quiere decir posibilidades de hacer, sin embargo es típico que en las organizaciones de nuestro país, los cargos y directivos se empeñen en hacerlo todo ellos solos, sin dejar hacer a la base que somos todos los demás.

USO DE LA FEDERACION. Las organizaciones funcionales están en un proceso continuo de expansión y renovación. La transparencia de cualquier organización representa su valor, ya que en una sociedad democrática importa mucho poder emitir juicios de valor que no estén sesgados por los intereses ocultos, como sucede con las organizaciones opacas. Una organización democrática, deportiva y participativa es obligadamente intrageneracional. Desde los niños hasta los abuelos cazadores deben poder ver sin ruborizarse, cualquier competición deportiva que la federación suscriba. Es obligado revisar profusamente todos los reglamentos y normativas deportivas para actualizar su valor al momento actual. Las sociedades transparentes son abiertas, esto les permite incorporar las críticas públicas y rehacer su rumbo. Es hora de que la federación de caza sea también una organización atractiva para el público que no es cazador, pero si amante de la naturaleza, dispuesto a colaborar en la recuperación de la fauna silvestre y sus hábitats.

La participación quiere decir posibilidades de hacer, sin embargo es típico que en las organizaciones de nuestro país, los cargos y directivos se empeñen en hacerlo todo ellos solos, sin dejar hacer a la base que somos todos los demás. Poco pueden hacer aquellas organizaciones que soportan las ansias de poder de unos pocos, ya que ni son representativas, ni tienen fuerza. Para llegar a cambiar la política que las comunidades autónomas aplican en la caza, la federación debe representar con fuerza a los cazadores españoles. Esto exige que desarrolle su propio modelo organizativo, no sólo centrado en las competiciones deportivas, ya que son pocos los cazadores de competición y muchos los cazadores normales, sino también en la conservación y recuperación de la caza que es el principal objetivo del cazador español.

Debemos exigirle mucho a la federación del futuro para mejorarla en relación a nuestros propósitos, desde un amplio equipo técnico y formativo, hasta múltiples servicios en defensa de las poblaciones de animales silvestres, sus hábitats y las oportunidades de su caza. Poco a poco en las diferentes federaciones autonómicas y sus delegaciones van surgiendo actividades imprescindibles para el futuro de la caza y de los cotos. Desde proyectos de introducción de la disciplina de la gestión cinegética, hasta los periódicos autonómicos de la caza, donde se pueden ver las actividades y las inquietudes de las distintas sociedades de cazadores. Los cotos federativos son imprescindibles como ejemplo de gestión para el aprendizaje del cuidado de la fauna cinegética silvestre. Pero no basta con las placas señalizadoras, hay que hacer realidades en el terreno que sean escaparates útiles en varios sentidos: en el ejemplo del cuidado de la caza, en el ejemplo de instalaciones, en el ejemplo de campo de competiciones de caza silvestre, en campo de aprendizaje de las distintas técnicas de gestión y de caza, en ser un espacio cuidado por todos los federados.

 

USO DE LAS ADMINISTRACIONES. Las administraciones autonómicas y estatales, en su obligación de regular la caza, deben dar servicios útiles para los cotos, los cazadores, los técnicos, los guardas, los científicos, los amantes de la vida silvestre, etcétera, lejos del sistema orden, mando y criminalización del cazador, junto con el de pretendida tutelación de la gestión de los cotos, al que actualmente estamos acostumbrados. Las administraciones deberían desempeñar el papel de reparto de incentivos para la mejora de la gestión de los cotos, las sociedades de cazadores, los estudios científicos sobre la caza, las especies y sus hábitats. Además del imprescindible soporte de apoyo técnico mínimo. Es obligación de las Administraciones invertir en la formación tanto del cazador como del público general sobre la caza natural y su uso deseable. Las nuevas leyes de caza van apareciendo lenta pero continuamente, las revisiones y adaptaciones progresivas de nuevos textos legales son una obligación de las distintas administraciones, que el cazador debe exigir. Pero no sólo eso, también se debe requerir nuestra participación en su redacción, porque de la legislación depende el futuro de nuestros cotos.

Son relativamente recientes las decisiones políticas de administración positiva de la caza mediante órdenes de ayudas para la mejora de la gestión de los cotos. Es imperioso que logremos generalizar este sistema a todas las administraciones del país, que consigamos mejorarlo haciéndolo más flexible, continuo y mejor dotado de fondos económicos. Se necesitan de forma urgente, ayudas para la investigación cinegética que permita desarrollar ambiciosos proyectos en todas las comunidades, especies y hábitats.

 

Comentarios (2)

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siguiendo la linea
spooky
14/07/2004 17:38:55
Siguiendo la linea que a usted le caracteriza en pro de la caza con ejemplos claros y fáciles de comprender me es grato volver a felicitarle por su articulo.

Cuando en el coto de mi pueblo les hable en su día de las mejoras de habitat, cuando yo ya realizaba gestión en otras provincias profesionalmente, me indicarón que yo podia hacer en el coto lo que yo quisiera. Así, con autorizacion de boca, comence a colocar bidones de comida y agua poniendo de mi bolsillo todo lo necesario para "gestionar" un trozo de unas 200Ha. Tras varios años años 95-2003 manteniendo este pedazo de terreno y verse rapidamente las mejoras en densidades,cual fue mi sorpresa que el pricipal arrasador era el presidente que con 6 de sus amigos y 30 perros devastarón la zona en media temporada. Esto ocurria cuando el sabia que yo no estaba y no le iva a poder poner las orejas coloradas. Cuando se dio la circunstancia nos encontramos los dos en la misma zona y al trago de vino que le ofrecí me lo nego y salio del rodal como sabiendo que algo no estaba bien hecho.Después de esto tuvo a bien ofrecerme dos sacos de trigo (de la sociedad) para reponer los bidones, cuando yo ya habia gastado mas de 2000Kg.En la unica junta que se celebro ese año(como todos) les hable de la importancia del guarda y me contestaron "pa que" normal el "presi" es el principal furtivo, como usted y yo hablamos en su dia en la escuela y que luego vi plasmado en sus escritos. A fecha de hoy en el coto se ha tomado la decisión de no cazar los jueves por que no hay forma de recuperar los conejos "de plastico" que durante años se han estado soltando. Y lo mejor de todo es que piensan que han encontrado la solución cuando sigue sin haber el equilibrio , entre habitat-publico-población tan necesario.

Quisiera con este ejemplo que usted que esta mas involucrado en la comunicación hiciera mas hincapíe en el trabajo el los tres planos a la vez aunque cueste más tiempo el conseguir los obetivos" aumentos continuos de las densidades sin sobrepasar las capacidades de carga". Así mismo espero que le sirva este ejemplo veraz de un servidor para utilizarlo como ejemplo en alguna de sus clases magistrales, como otros tantos comentarios constructivos que usted hace.

un saludo y que ustedes lo cacen bien.SPOOKY
Una vez mas
murdererfox
15/07/2004 9:48:20
No por acumular méritos, Vd. deja de ser acreedor de cada uno de ellos y este artículo merece serle reconocido como tal. De nuevo tengo que felicitarle. Cada vez que escribe algo, me veo identificado con sus reflexiones y aportaciones a la caza. Considereme, por favor, partícipe de sus reflexiones y fiel seguidor de sus opiniones.
Uno que ya ha pateado por bastentes terrenos y cotos, nunca los suficientes para conocer el fondo absoluto de los problemas, pero si para darse cuenta de por donde van los tiros, nunca mejor dicho, se da cuenta de lo acertado de sus comentarios.
Mi única aportación a tanto acierto es que veo, espero que sin especial inclinación vocacional, por mi parte, que en todo el artículo, sin hacer mención expresa, existe una demanda o necesidad implacable de protagonismo por parte de los cazadores en todos estos asuntos: desde un punto de vista de nuestra responsabilidad en la gestión o dirección de la caza, individual y colectivamente; desde la necesidad de estar verdaderamente dentro de los órganos que nos representan, o deberían representar; desde la obligación de aplicarnos en nuestras obligaciones, pero también en la defensa de nuestros derechos. Esta es una necesidad que veo que Vd. comparte y promueve que, para mi, es vital en toda la problemática de los cotos y, en general de la caza.
El cazador debe dar el paso de ese protagonismo activo y responsable, ante todos los demas actores de este mundo cinegético y promocionando el acercamiento necesario a los organos de decisión que afectan a la caza.
No valen ya, hoy en día, las posturas pasivas, negativas, de resignación, individualistas. Es imprescindible nuestra implicación definitiva en todos estos aspectos para que la caza continúe y lo haga por los caminos correctos que Vd. muy bien define, como evidente conocedor de este, nuestro mundo.
Su artículo nos anima, diría incluso que nos reclama, en ese protagonismo activo y responsable.
Creo que todo aquel que no este dispuesto a tomarse esto en serio, como merece, y Vd. muy bien define y señala el camino para ello, debe, al menos, dejar que los demas, asuman su protagonismo y evitar llamamientos a la pasividad, al ostracismo y al fatalismo, haciendo un gran favor ,con ello, al resto de los cazadores y, por lo tanto, a la caza, que quieren luchar y trabajar por ella, y, por consiguiente, por todos nosotros.
Basta ya de esquemas y estructuras inmovilistas y conservadoras de lo que siempre ha existido y bienvenidos los que quieran ponerse al frente de gestionar correctamente la caza y, sobre todo, de trabajar por ella, según los esquemas que, perfectamente ha definido en su artículo y a los cuales, a título particular, me sumo plenamente.
Como cazador lo doy las gracias y envío un cordial saludo

 

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