Carta abierta a un cazador inactivo

Murdererfox

 

Me da la impresión, tal vez equivocada, de que muchos o bastantes de los participantes de esta Web, escribientes o lectores, me conocen por mis post y tienen una idea general aproximada de cuales son mis ideas y mis motivos. Como ahora no cazamos, casi, estamos parados. En plena veda de, casi, todas las especies cinegéticas, es tiempo de hacer balances de, casi, todo lo que rodea al cazador. Cosas de la libertad de expresión (¡qué gusto!).

Como ahora no cazamos, casi, estamos parados. En plena veda de, casi, todas las especies cinegéticas, es tiempo de hacer balances de, casi, todo lo que rodea al cazador. Cosas de la libertad de expresión (¡qué gusto!).

Y, por ello, me propongo, transcurrido ya algún tiempo desde que empecé a entrar aquí dirigirme al cazador, aquel que está sumido en un profundo y placentero sueño inactivo. El que quiera seguir durmiendo, puede dejar de leer. Está en su derecho, igual que yo, en intentar despertarle.

Alguien pensará, seguro, que soy un fantasmilla, otros, un listillo y, a bastantes, un pesado. A éstos les molestaré, se reirán, sobre todo en la sombra, alimentando, con ello, sus complejos. Los mas retorcidos se convencerán a sí mismos de que persigo oscuras intenciones, favores inconfesables, cazar por invitación, obtener prebendas personales o suplir una hipotética soledad que solo existe en sus mentes. Tengo los francos endurecidos, a estas alturas.

Pero, tal vez, habrá otros que apreciarán mi postura personal y se alegrarán por ello. Para estos últimos va mi artículo, propio del cazador misántropo de vocación, que confieso ser, intentando que despierten, sin sobresaltos, apacible pero, definitivamente.

A los otros, que se curen pronto, es mi deseo.

Ojo, esta carta amenaza con convertirse en ladrillo y, seguro también, se cumplirá, una vez más, el famoso dicho de: “el que más pone, más pierde”. No obstante, a estas alturas de antigüedad, ya estoy en posición de saber, creo, con bastante certeza, quién es la gente que opina libremente, constructivamente, aun criticando o discrepando sobre ideas, no sobre hechos o personas, y quienes son los que están condicionados por algo. Es cuestión de leer entre líneas e interpretar las posturas. Difícil deporte, pero sano.

Nos dejan, sin molestarnos mucho, juntarnos en Clubs o asociaciones, convencidos de que no iremos más allá de eso. Cada día se nos empuja a practicar la pseudocaza (el tiro y la granja), mientras otros disfrutan de la auténtica caza.

Quiero compartir contigo, cazador, una reflexión audaz. El mundo de la Caza esta mal, muy mal y sobre todo para los que no tienen recursos estratosféricos: los cazadores de a pié, como tu y como yo. Como los banqueros y la nobleza, supongo que no tienen tiempo de visitar esta página, escribo para ti, que solo piensas en poder cazar, igual que yo.

Esta es una realidad aplastante, son los hechos de la situación actual, que nos marcan. Cada día, a los cazadores, se nos aparta un poco mas de los centros de decisión del negocio que es la Caza (la FEC, la ONC, los Consejos de Caza, las Consejerías de Medio Ambiente, las empresas cinegéticas, los gobiernos central y autonómicos). Nos dejan, sin molestarnos mucho, juntarnos en Clubs o asociaciones, convencidos de que no iremos más allá de eso. Cada día se nos empuja a practicar la pseudocaza (el tiro y la granja), mientras otros disfrutan de la auténtica caza. Los métodos son obvios. El que no los quiera ver, estando parado y dormido, que no los vea, le seguirán empujando, y, más, si no quiere verlo. Porque lo único que, a los de arriba (los citados organismos semioficiales u oficiales), les interesa de nosotros es que consumamos, lo que sea, cartuchos, gasolina, revistas, armas, videos, perros, ferias, codornices de granja, cochinos de corral, todoterrenos, etc. y que hagamos número, o sea bulto, para mantener su negocio y su hipotética representatividad, oficial o extraoficial (de imagen), que les permita seguir cazando o viviendo, y bien, por cierto, de todo este montaje en el que han convertido a la caza y al cazador o, aquí sí, obteniendo salarios, beneficios o prebendas. Y, a la primera critica social o dificultad que existe, nos echan la culpa a los cazadores (p. ej. el veneno, el dinero negro de la caza, la falta de ética, etc.). En definitiva, es fundamental para nosotros los cazadores, descubrir sus intereses, que confrontan claramente con los nuestros, aunque pretendan confundirse o confundirnos: No todos los que dirigen son cazadores, ni practican la caza y, sin embargo, están dentro de ella.

Sobre esta gran premisa de la que, a mis años, estoy, plenamente convencido, porque la sufro como tu, y nada, hoy por hoy, me indica que exista otra estrategia prioritaria, favorable al cazador, he construido mi postura en esta web (y no solo en esta), también en otros ámbitos relacionados. Una postura activa y crítica. No podía tomar otra. No quiero que me sigan empujando. No quiero que, mañana, mis hijos cacen gallinos a cien euros/unidad porque hay mucho sueldo que pagar o beneficio que cobrar. Sé perfectamente que todo no es blanco ni negro, que el gris existe, pero por eso precisamente, situados como estamos, a empujones, en el lado negro, para que podamos alcanzar, mañana, el gris, y ya me doy con el canto en los dientes. De ahí, mi actitud deliberadamente crítica.

No me gusta hacer bulto. Si estoy, es para participar. Si, no puedo o estoy incómodo: mejor no estar. Hay otros sitios donde opinar de la caza y de los cazadores. Por fortuna, de estos, sobran. Te mandan hasta e.mails, invitándote a participar. Entonces: ¡Dejemos ya de hacer bulto, despertemos de este sueño, de una vez!

Por ello, he aspirado a dar a conocer mis criterios sobre los negocios cinegéticos (la gran granja nacional, los orgánicos y los técnicos), la difusión marketiniana de la caza en los medios de comunicación, sin autocrítica ni defensa del cazador ni de la caza o, siempre, a la defensiva, pero promocionando, eso si, el producto caza-negocio.

Me baso en mi observación y en mi experiencia, poca o mucha, según gustos. Para mi suficiente. No puedo aportar otra cosa, aunque algunos, eso, lo desprecian. Virus social el del título académico que resuelve y da explicación a todo. Pues no, amigo cazador, lo académico solo debe confirmar o desmentir a posteriori, lo experimentado, previamente, in situ, en el campo. Vamos, mas claro: Se debe explicar lo natural, no “inventar”, la naturaleza, alterándola o interpretándola al gusto, que es distinto. Da grima, o, incluso, pena, ver los consejos doctorales, basados en mil estudios, que aparecen en esta Web, a veces. Lo dicho, inventores del campo, a manta. Lo que nunca fue, ahora es, merced a los eruditos. Que no, hombre, que NO. Prefiero no recordar ejemplos que he leído aquí. Las lecciones magistrales que se las den al Tío Emeterio. Ese que huele a jara y ha dormido al raso más de cien noches y no tiene ordenador personal. Y, si ese tío las confirma, ya me lo creo yo, después. Que fácil es dar conferencias y consejos técnicos a los que no estan en el campo todos los días y quieren aprender desde esta pantalla. Lo dicho, mejor a ese, al de la boina y el garrote. Mi respeto es para aquel técnico que se esfuerza en dar explicación a lo que la naturaleza dicta, porque la conoce. Partiendo de no molestarse en conocer el campo, hacer teorías de consumo cinegético general, es estupendo, pero manipulador. Es decir, sueldos, cargos y subvenciones, pasto de advenedizos, sobre moqueta y laboratorio, al servicio del negocio. Solo excepcionalmente, al servicio del cazador y por extensión, contagio o tangencialmente, nada más.

He pretendido, también, y te lo reconozco, amigo cazador, construir algo a partir de nuestros propios defectos, los que tenemos, los cazadores, auto criticando las malas prácticas, con el fin de mejorar nuestra imagen hacia fuera, con el fin de compartir un estilo digno de hacer las cosas: Cazar, pero cazar bien: Las matanzas esquilmantes, matar por deporte, los excesos tecnológicos en la armas, en la cartuchería, con la ganadería cinegética, que desequilibran la balanza de competencia con las piezas; los malos hábitos con los perros, por interés económico o comercial, de nuevo. Intentar saber posicionarnos dignamente frente a otros, sean agricultores, sean propietarios de fincas, sea la autoridad competente, entendiendo su papel para consensuar con ellos, por ser nuestros interlocutores válidos, prioritarios, por obligatorios, y definitivos, para poder cazar. Pero también fijar ideas, sobre todo a los jóvenes, que les sobra afición pero no experiencia y por lo tanto, acentuar su capacidad de análisis de las cosas de la caza, buscar los porqués de cada asunto, orientar los lugares de aprendizaje (los cazadores experimentados, el campo y los antiguos autores, cazadores también) y su interés por mejorar, porque pueden hacerlo. Les sobra energía para ello y el futuro les aguarda, pero no hay que ser superficial. Este es un mundo complejo y no se aprende viendo fotos, escuchando conferencias, leyendo libros, ni acudiendo a ferias, solamente.

Si trazamos una línea imaginaria, limitada en sus extremos, estamos, hoy, más cerca de que nos prohíban cazar, que de conseguir expulsar de la caza a tanto farsante.

Cualquier ejercicio de mejora, parte de la identificación, clara, de uno mismo. Si no nos conocemos, no podemos mejorar y, menos, contárselo a nadie que no sepa nada de esto.

Definir un papel del cazador, una filosofía digna y nítida del ejercicio de cazar, como predador racional, no es inútil ni ocioso, es imprescindible para lo anterior. Diferenciarlo de otras actividades paralelas o alejadas, pero hoy, pegadas al cazador. Dignificar la cinegética sin mancharnos de culpas, que no tenemos, por intereses ajenos. Saber luchar contra los ecolointegristas, partiendo de nuestra irrefutable identidad predadora y ejerciendo de agentes del equilibrio natural y de la conservación de los hábitats y las especies, sin que, de nuevo, nos desplacen en este papel históricamente demostrado del cazador y la caza. Criticar, mas fuerte y alto que ellos, las practicas antinaturales, las invasiones del medio por artilugios productivos industriales o de “progreso” interesado, sin control; censurar los manejos sobre las especies so pretexto de intereses científicos o pseudoproteccionistas, o, lo que es peor aun, confundiéndonos para, otra vez, empujarnos, a la caza artificial, en detrimento de la salvaje, la auténtica, argumentándonos estudios científicos de pureza sanitaria, genética y salvajismo, falsos, o mediante engaños de supuesta calidad de las fincas o de las prácticas de producción de caza. La máquina del negocio de la caza sigue engordando, veloz y pasándonos por encima, con mentiras que nos dividen, nos confunden y nos orientan al consumo cinegético de plástico. Como te digo, nada es fácil en la caza. Solo admitir la pseudocaza como algo positivo, útil o factible, me pone los pelos de punta, por no decir que es una manipulación y abuso interesado.

No abdicar de nuestras tradiciones porque marcan el bagaje cultural de un pueblo. Usarlas para defendernos. Buscar una respuesta a las cosas en la sabiduría de los que nos precedieron. No olvidar ni borrar las huellas que otros dejaron a base de esfuerzo, práctica, experiencia y años. Defender nuestro patrimonio genético residente en las especies salvajes, vegetales o animales, en los valores de nuestra orografía y paisajes, y en nuestras razas caninas.

Toda esta actitud crítica, estorba, está mal vista, se ataca, desde dentro y desde fuera. Es el único miedo, como le dije a un ilustre cazador, que tengo: a nuestras carencias de identidad verdadera y al activista-escopetero, ignorante y post-moderno, que se cree que va a inventar la caza del siglo XXI; que todo esta bien, es correcto y es bonito, porque ni se lo plantea, no lo analiza, manteniendo el actual estado de cosas y, basándose, pobremente, en aprovechar lo que otros le dejan, porque les sobra, aceptando, por último, esa derrota y ese “pacifismo anímico” de cazador, porque es lo que hay, es lo legal (lo que manda el nuevo “señorito”) y ya está. Seguimos dormidos.

Otros, pocos, la verdad, han optado por criticar también, pero al cazador, formulando tesis éticas, aplicando tácticas de defensa de la caza que nos llevan a la supresión de modalidades cinegéticas para, hipotéticamente, “limpiar nuestra casa” y con nuestra complicidad o iniciativa: No hay ninguna justificación ética o estética que tenga más peso que la necesidad de defender, no la caza en su conjunto, sino, al cazador, en su conjunto, y que suponga excluir a cazadores de su particular afición. Fuera esta táctica. Primero afiancemos la Caza, la del predador y luego, cuando la sociedad actual lo reconozca, que, todavía no lo hemos conseguido, vendrá la hora de corregir defectos internos, si los hay y meterle mas racionalidad, si cabe, a nuestra práctica. Estas supresiones, hasta la fecha, que ya hemos sufrido, no han supuesto un mayor reconocimiento de la caza y de los cazadores y ya hemos perdido mucho, en estos últimos años. Negociemos, pero, obtengamos respeto al cazador, a cambio, por parte de la sociedad no cazadora. Tiempo habrá, después, para colectivizar la ética personal de unos cuantos, si, todos los demás, así lo decidimos. Pero nosotros, nadie más.

Si trazamos una línea imaginaria, limitada en sus extremos, estamos, hoy, mas cerca de que nos prohíban cazar, que de conseguir expulsar de la caza a tanto farsante. Y esta última es, para mí, la máxima prioridad y urgencia, actual, del cazador para que sigamos existiendo, nosotros, no la caza.

¿Cual es la otra opción o postura?: La comodidad, la complacencia, arrimarse al árbol que dé mas sombra, tratar de introducirse en ámbitos de élite, a los que no todos pertenecemos, desde la inferioridad, para poder cazar un animal salvaje; tener la caza como distracción oportunista sin base, contenido o motivación concreta, por deporte dominguero, mientras dure; sacar la escopeta cuando podamos, sacar al perro donde nos dejen, cazar lo que nos digan, sacar papeles a todas horas, cumplir mil y una leyes, seguir siendo presuntos delincuentes sociales, a base de prohibiciones puntuales que acumulan un código o texto refundido, sin refundir, ya, casi, imposible de cumplir, e ir donde nuestro dinero nos permita y, por lo tanto, cada vez a menos sitios, debido al negocio especulativo creciente; dedicarnos a opinar amigablemente en un bar, frente a unas copas, con el rifle y la escopeta enfundados, llenándose de herrumbre; en la soledad del monte, frente al fuego en la casilla apartada, en la oficina del Club, en la junta montera. Como si fuéramos células clandestinas que, poco a poco, se encierran en el poco sitio que les queda, esperando la hora de su detención. Dormidos o hipnotizados, pero acobardados.

Desde aquí se puede hacer mucho, criticando, planteando quejas, fijando posturas firmes, aportando ideas constructivas. Si esto supone no dejar títere con cabeza, será que esto es un circo “mundial”. Es lo que hay. A nadie se le escapa que esta web es muy leída y, precisamente, porque, en ella, no solo se habla de armas, de perros u otros temas, digamos técnicos, sino también de problemas que afectan al cazador. En definitiva: “si es que no, hay que decir que NO”, sin mas complejos, para que nos oigan, o menor dicho, nos lean. Que los de arriba nos leen.

Con mi respeto y admiración a los despiertos, activos y valientes cazadores que se atreven a aportar cosas, aun a riesgo de que les machaquen los post-modernos y también a aquellos que con su sabiduría “real” nos hacen aprender cosas nuevas y sin atribuirse mérito alguno, por ello.

No se, si a pesar de todo, seguiré plasmando mis experiencias de cazador con boina, mis cortos conocimientos y lo que el corazón me dicte, aun sin pruebas concluyentes que lo demuestren. Las pruebas: en el campo y en directo, y, eso, de momento, está fuera del ordenador. Así que, seguiré confiando en una credibilidad que, posiblemente, me otorgues, aunque sea por un deseable respeto a mi persona, que yo, también, te ofrezco a ti y a los demás. Es mejor, en mi opinión, contar, humildemente, un “aparente cuento” que no contar nada y, después, poner a parir al cuentista. Toda fábula, aun suponiendo que lo fuera, encierra una moraleja útil.

A pesar de todo ello, creo, definitivamente, que han pasado los tiempos de mostrarse tal cual uno es, con sus ideas y sus pareceres, con sinceridad, claridad y valentía y, no se si lo he conseguido, pero, ya es hora de dejar paso a otros cazadores, como tu, con inquietudes y decisión de defenderse ante todo esto. Permaneceré aquí, aunque sin tomar postura, ni protagonismo crítico. Creo que he puesto mi pica y dejado mi grano de arena, después de, tal vez, mil intervenciones, y quiero que sepas que estoy contigo cazador para defendernos.

Mi gratitud por aguantarme, amigo, y perdona por haber intentado compartir contigo mi permanente insomnio de cazador y que esta carta, si has conseguido acabarla, te produzca igual efecto, el que pretendí, al escribirla.

 

murdererfox- Abril 2004.

 

P.D.: Gracias a la web, por soportar mis propuestas, mis envíos de fotos paleolíticas, mis salidas de tono por excesivo tamaño del corazón y otros defectos. Nadie es perfecto: y yo menos, pero conste mi gratitud y ofrecimiento a vosotros y a todos, los que, hasta ahora, al menos, me habéis respetado, incluidos mis ladrillos.

”Cuando es que si, es que si”.

Ahora convendría articular, aquí, un método activo de toma de posturas e incluso real, no virtual, de suma y puesta en común de iniciativas. Pero eso, tal vez, sea objeto de otras propuestas y de otras personas. Esto pertenece ya al futuro y se escapa de mi alcance y mi conocimiento, aunque no de mi ilusión.

 

Comentarios (6)

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Para el Barbas.
Flanagan
26/04/2004 11:15:26
Barbas: sólo te resumo mi sentir, que sé que es el de muchos. Creo que nosotros mismos nos infravaloramos como colectivo. Que no todos estamos tan dormidos como parece.

Por un lado es cierto que muchos vamos a lo nuestro y barremos para nosotros: que gran parte del colectivo caza lo que puede cuando puede y sólo le importa seguir cazando algo, sin incumbirle el destino general que nos tienen reservado. Simplemente, cuando les prohíban cazar, dejarán de cazar. Pero también creo que hay una gran fuerza en nosotros que todavía no hemos sabido explotar. Por la simple fuerza del número podríamos hacer mucho más de lo que hacemos.

Una de las vías es la de la queja continua, como mosca cojonera. El que no se queja hoy, no existe (simplemente NO EXISTE). Queja, en mi opinión, ante el organismo que, queramos o no, es el único interlocutor reconocido ante los que tienen que tomar las decisiones: la RFEC. Sé que no nos representa a cazadores como tú y como yo, pero tenemos que tratar de hacernos oír en ese foro. Supongo que la mayoría de nuestras quejas serán acalladas, que la mayoría de nuestros puntos de vista serán silenciados. Pero también te aseguro que podemos acorralar a muchos de los que allí toman decisiones cuando empiecen a lloverles cartas diciendo:

“Dado el actual estado de indefensión ante la invasión de especies de granja....así como las poco efectivas medidas tomadas en defensa de las especies silvestres...blablablablablablá, he decidido no volver a renovar mi cuota de federado para la campaña que viene”.

O cualquier otra queja que consideremos adecuada. Te aseguro que cuando le lleguen a la Federación cien mil cartas de este tipo acompañadas de cien mil bajas en su recaudación, podremos estar en una posición de que se empiecen a escuchar nuestras demandas de mejora de la situación de la caza.

Por mi parte estoy dispuesto y casi decidido a hacerlo, aún suponiendo que eso me excluirá de volver a cazar en ciertos cotos sociales en los que cazo habitualmente. Pero perdonaré el golpe por el coscorrón. Estoy esperando a acabar de redactar la carta que prometí (y que todavía no he tenido tiempo de rematar), a esperar respuesta, y a tomar la decisión.

Que ese tipo de acciones pueda quitar algo de poder a nuestro propio gremio ante la sociedad no me importa demasiado. Porque creo que sólo estando convencidos de que el organismo que habla con las administraciones y los interlocutores sociales nos representa podremos tener fuerza real y efectiva. Sólo así podremos manifestarnos, si es preciso, podremos quejar y chillar como hace todo quisqui para obtener lo que quiere.

Se quejan los gays y lesbianas, se quejan los agricultores, se quejan los estudiantes, se quejan los ganaderos, los de Sintel...y todavía no ha habido ninguna queja en televisión (funesto medio que todo lo domina) de cazadores. Paralizando un día el tráfico en la Puerta del Sol de Madrid, como lo paraliza ya cualquier pelagatos reivindicando cosas mucho más peregrinas que el derecho a la caza de calidad, que tampoco es pedir tanto. Y que no se me enfaden los gays, las lesbianas, los de Sintel...porque lo de pelagatos no va por ellos. Va por mucho demagogo que pide permiso y lo obtiene para paralizar una ciudad entera por cosas que no le importan más que a mil o dos mil personas. ¡Coño, que somos millón y medio!.

Que pueda existir otro ente para representar a los cazadores diferente a la RFEC, no lo sé. Por ahora, ellos tienen el nombre y ante la sociedad el nombre vale mucho.

No estoy del todo de acuerdo en que la limpieza de nuestro corral vaya en contra nuestra o deba esperar a mayor representatividad. Creo que eliminando actividades funestas para la imagen del cazador se hace un buen favor ante la idea que la sociedad tiene de nosotros. Otro tema diferente es lo que dicen muchos cazadores, y en lo que no puedo estar más en desacuerdo: que porque hayan prohibido modalidades relícticas que practican cuatro locos no pase nada. No señores. Tanto derecho tienen los cazadores valencianos a cazar con Parany, como un señor a cazar en contrapasa o usted a cazar al salto. Piensen que es una restricción que poco a poco se extenderá a modalidades más generales, y que es un intento de sondear el estado de unidad del colectivo de los cazadores para poder acometerlos mejor. Aviso a navegantes: si nos inundan la sala de máquinas, los del puente también se ahogarán. Así que ojo.

También deberíamos irnos quitando complejos de encima, y quejarnos de cosas que hasta ahora parecían intocables. Si S.M. caza 7.000 perdices de bote en cuatro días, ¿por qué no nos vamos a quejar?. La imagen, y casi sólo la imagen, es lo que cuenta en esta sociedad mercantilista de imágenes. Así que vayamos teniendo más cuidado con la imagen que damos como colectivo, porque cualquier brecha la aprovechan nuestros detractores para meter baza. Y si hemos de hacer una queja pública a favor de la caza salvaje, hagámosla.

Pero señores. No seamos hipócritas. Lo que no se puede es salir en este foro apoyando la caza salvaje, e irse después este fin de semana a tirar unas codornicitas sembradas. No sólo por nuestra honrilla personal, ni porque nos vayan a ver, no. Simplemente porque estamos dando dinero a un sector que puede acabar con nuestra caza y con nuestro agro silvestre. Cualquier duro que vaya para ellos, repercutirá en nuestra contra. Por eso, basta ya de hipócritas. El dinero de hoy día aportado a cada uno de los que nos degeneran es un paso más hacia el fin de nuestra actividad.

Y, finalmente, amigo Barbas, un mensaje de optimismo: hay mucha gente joven que nunca olvidaremos lo que nos han enseñado y lo que hemos aprendido de nuestros mayores. Y también hay gente que se fija en lo bueno que otros hacen y dicen. Yo tengo ganas y fuerza (y tú también, coño) y corazón de sobra para intentar evitar que todo se venga abajo. No nos conformemos con decir lo que yo escribí el otro día: que si prohibían cazar seguiría cazando. Porque sería muy triste acabar como los bandoleros, corriendo de mata en mata con la Guardia Civil pisándonos los talones para colgar un triste gazapillo. Aunque sólo sea por nuestros propios hijos. El mío, ya en camino, ha oído ya unos cuantos tiros desde el vientre de su madre, a pesar de las quejas de la pobrecilla. Espero así irle haciendo el oído, adiestrándole como a un perrillo para que pueda sentir lo que yo he sentido, y lo que sintió su abuelo y el abuelo de su abuelo. Tenemos una responsabilidad muy grande: que esta actividad tan hermosa no se pare en nuestros tiempos. Después no nos podríamos quejar del mundo tan triste y urbanita que les dejemos a nuestros hijos. No podríamos quejarnos de que pasen el fin de semana pegados a una consola, con la cara color verde, en vez de dejándose las rodillas en el monte, disfrutando de libertad y de olores, y de salud.

¡Qué triste una existencia sin caza!. Mi cielo (mi paraíso de uríes y palmeras) ha de oler a jara, si no, no lo quiero. Sé que mi abuelo me espera con la de perrillos cargada, y quiero cazar siempre. Aquí, hasta que me muera. Y allí, para siempre.

Ánimo y un abrazo muy fuerte.

Flanagan “el verde”.
Cuando antes, mejor
charly_yuhu
26/04/2004 18:38:18
Como cazador joven, aunque suela decir que con bastante experiencia, lo se y lo afirmo que me falta mucho por aprender. En este ultimo año (desde que se termino la pasada temporada)he empezado a crear una nueva personalidad sobre la caza. Supongo que esto se lo debo a esta pagina y a los que en esta participan.
No, no me canso de aprender sobre este "mundillo" que nos rodea. Es más, quiero a prender mucho más. Como Barbas dice: nos sobra afición pero nos falta experiencia y ganas (a los jovenes).
Yo,la cara visible que redea la caza (RFEC,ONC, etc) lo desconozco bastante. Pero me estoy dando cuenta que no nos representan o por lo menos a mi no. Por eso, gracias a personas como vosotros empizo abrir los ojos, porque los tenia nublados.
Cuando era un poquito más joven, sólo veía en la caza la oportunidad de salir al campo a disgrutar junto con mis padres, digo mis padres porque estoy seguro que no he hecho nunca amistades más fuertes que no sea cazando. Pero ahora ya no soy tan joven y he aprendido que para disfrutar primero hay que ganarselo.
La caza, señores y señoras, la veo negra, muy negra. En mi pueblo donde me inicie y el cual ha sido un pueblo cazador asta los huesos no hay ni un solo cazador de mi edad. Señores que somos 750 socios!! y no hay ninguno. Las causas, todas no las se. Supongo que la escases de caza es un factor importante.
Lo que ocurre y las consecuencias de esto, es que a lo mejor estamos cargados de energia pero somos inferiores en numero a el resto de cazadores, por lo tanto si hay que hacer algo para cambiar la caza, ahora o nunca, porque nos protege la gran cantidad de cazadores que hay, pero en el futuro cambiara, y no sera para mejor.
Aunque el futuro parezca negro, tengo esperanza pero hay que empezar ya. Para mi sera un placer hacer o no hacer lo que sea, para que la caza prospere y espero a mejor.

Un saludo charly
Triste futuro
jmcu
27/04/2004 12:39:16
Hola Barbas, leo con sumo interés todo lo que escribes y comentas en el Club, pero como viejo cazador, estoy convencido que la única solución para la menor es, tristemente, que el millón y medio de cazadores disminuya a la sexta parte. Con esta disminución desaparecerían los oportunistas, comerciantes y demás advenedizos , simplemente porque ya no seria negocio. También la menor presión sobre los animales les daría oportunidad de recuperarse, ¡si es queda que recuperar!.
Un saludo cordial.
...¿Y quien le pone el cascabel al gato?
Padrillo
28/04/2004 10:27:59
Amigo Barbas, una vez más he disfrutado con tus escritos, y si te reconozco mi sentimiento de impotencia para personalmente poder hacer algo en pro de la caza de verdad.
Respecto a la caza de bote creo tener claro que el origen es nuestro...si, seguro que la primera repoblación-refuerzo-suelta, fué realizada por algún cazador o grupo de cazadores que lo que intentaban era...seguir "cazando", a cuya acción, los zorros (que los hay y muchos) vieron enseguida las perspectivas de negocio (y a la vista está, muy rentable). Pero tambien estoy de acuerdo en que la proliferación de éste tipo de zorros no se debe más que a la gran demanda de perdices de bote, por parte de nosotros "cazadores" en general. El tema es que la pelota ha ido creciendo y desgraciadamente crecerá más, digamos que es un negocio como otro cualquiera, solo que es mucho más dañino de lo que nos imaginamos.
Una de las decisiones, seguro que muy criticada y me temo que utópica, pero útil, sería la de prohibir la producción y suelta de perdices. Si señores, no nos engañemos nuestra perdiz se va al garete, su futuro o mejor dicho el presente como todos vosotros veis es muy negro y nos engañamos soltando en nuestro coto pseudopatis. Y si, "todos" contentos y los zorros cada vez más. Y dentro de ese "todos", englobo a todos los cazadores, hasta a los que como yo no están de acuerdo con éste tipo de acciones pero que, reconozco que, como dice Barbas, creemos no poder hacer nada al respecto. Si, me puedo quedar en casa acariciando a mi perrete, en vez de ir a "cazar" perdices de bote, será muy duro...de hecho lo es y mucho, pero no voy a solucionar nada si sólo soy yo o unos pocos los que tomamos ésta opción. Además, si me pongo en la piel de unos de éstos productores de caza de bote, que ha hecho de ésto su modus vivendi, ¿cómo voy a aceptar que me cierren mi explotación?.
Sinceramente...uffff, no véo el tema como para que además nos ganemos más cariño de la sociedad, cortando la Castellana, si seguro que hacíamos mucho bulto, pero ... ¿qué pondríamos como lema en las pancartas? no quiero ni pensarlo.
Aparte del derecho a pataleta y crítica, ante tantos intereses creados, me véo impotente para poder hacer algo a nivel personal por el futuro de nuestra caza. Es más, esa unión de todos los cazadores, no la véo y al paso que vamos no la veré (aunque de todo corazón deséo poder verla).

Siento ser o parecer pesimista pero...¿cómo le pongo yo el cascabel?
Un saludo.

Padrillo
Pesimismo
murdererfox
03/05/2004 12:41:16
Ciertamente, como estais comentando, hace falta estar tonto para no darse cuenta de lo dificil, por no decir, imposible, que resulta, no unir a los cazadores, simplemente, aproximar posturas de unos y de otros.
Solo con comprobar el último debate sobre la prohibición del tiro de pichón, cualquier tonto se da cuenta de que es ABSURDO, intentar hacer algo.
Y como no quiero que me recuerden en esta web, como un "auténtico tonto", que es lo que he hecho, por lo visto, hasta ahora, pues eso, he dejado de participar en los foros, como anuncié en esta carta y reafirmo definitivamente: por pensar que era posible hacer algo desde esta web; por creer que primero somos personas, antes que cazadores, que estamos dispuestos a "emprender" algo y proponerlo y, si cabe, hacerlo; por haberme dejado engañar por quienes dicen defender la caza "autentica", porque solo lo dicen, pero no hacen nada por defenderla, junto a otros cazadores de la mano, aunque sean menos autenticos que ellos; en fin, para que seguir pensando, idioteces.........
Como yo, hay muchos, gente inquieta, gente apasionada por la caza, gente que quiere hacer algo, gente que respeta a los demas cazadores, aunque no practiquen su mismo tipo de caza..., pero todas estas gentes, se van cansando, se van marchando, se van recluyendo, se desaniman y se VAN, por fin. Yo soy uno de ellos, lo siento, pido perdón a todas estas gentes, que antes que yo, lo intentaron hasta que acabaron con ellos, como conmigo, todos estos bocalinda que solo tienen eso: boca. Para contarnos sus magnificos ejemplos éticos de lo que es la caza, pero, eso, contárnoslo y hacernos creer que estan por encima de nosotros, Nada mas.
La Federación Española de Caza, se ve que de esto se dió cuenta hace mucho y, por ello, solo con esperar a que los inquietos nos quememos, o, mejor dicho, nos quemen, los superéticos, tienen el trabajo hecho, de eliminarnos del mapa. No tienen ni que molestarse en ir a por nosotros de una forma directa, otros les hacen el trabajo, como digo.
No obstante, todo lo que he planteado en esta web durante meses, escrito esta, en esta carta y en muchos meses de intervención. El que quiera usarlo, que lo haga y el que no, pues eso.
En fin, poco voy a perder, o mejor dicho, nada por dejar este foro. Me sentaré a esperar las estupendas propuestas de acción y de prohibición que los superéticos de la caza nos formulen, aunque, tal vez, no me de tiempo a contemplarlas. Lo digo por la edad.
Un cordial saludo.
BARBAS
Y, a partir de ahora................
murdererfox
03/05/2004 12:58:39
por si no se había notado, Barbas, solo escribirá artículos o relatos o cartas.
Murdererfox será su sustituto en los juegos florales y de, apasionante debate.
Tal vez este nuevo perfil sea mas divertido, aunque menos constructivo.
Saludos,

 

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Necesitamos cazar | Murdererfox
¿Qué es la Caza, y sus concepciones? | Víctor Mascarell
El cazar, y su propia identidad | Víctor Mascarell
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Caza y telebasura | José Luis Garrido
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Cazar no es matar | Joaquim Vidal
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Problemática actual de la caza en Cataluña | Josep Mauri
Carta abierta a la Consejera de Agricultura de CyL | Santiago Iturmendi
Antropología social de la caza | Ramón J. Soria Breña
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Miedo escénico | Víctor Ferri
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Ocho claves para la media veda | José Luis del Monte
ADECACOVA pide agilidad en la adaptación de la normativa de la gripe aviar en la Comunidad Valenciana | Víctor Mascarell
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La estrategia del movimiento ecoterrorista en España | GEROA
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La caza es caza y no un deporte | Víctor Mascarell
Otro año más | UNITEGA
La Licencia Única hubiera ahorrado millones de euros | Víctor Mascarell
Respeto en el campo | Juan Miguel Sánchez Roig
La caza no es un deporte | Miguel Iñigo Noain
Cada uno por su lado… | UNITEGA
La gestión sostenible de la becada | Carlos Irujo
Majestad… ¡SOCORRO! | Luis Pérez de León
¿Por qué los cotos siguen haciendo planes de caza? | Víctor Mascarell
Salvemos la caza en Navarra | Agustín Goizueta
Las peores faltas del montero | Santiago Segovia
Un Plan Estratégico Estatal… ¿o un estratégico plan? | Víctor Mascarell
Miedo a la libertad | Fernando Tello del Hoyo
Cómo buscar un coto de caza menor | Luis Dávila
Expertos en especies | Víctor Mascarell
La ley del embudo de Galicia | UNITEGA
Galicia 2011: Con licencia para matar | UNITEGA
Mantenimiento y puesta a punto del perdicero en época de veda | Luis Dávila
Los conflictos interinsulares en la redacción de la Orden de Caza de Canarias | José Agustín López Pérez
Otra forma de afrontar el primer día de caza | Luis Dávila
El Plan Estratégico del Patrimonio Natural custodia a la caza | Víctor Mascarell
Cómo cazar en los emparrados o viñas en espaldera | Luis Dávila
La caza social de Galicia: ¿Tiene cabida en la nueva Ley del Deporte? | UNITEGA
¿Cazar por obligación? | UNITEGA
La mujer, pilar de la familia y del mundo rural | Lola Merino Chacón
Contra la caza de corzas en primavera | Felipe Canales Basabe
17.000 accidentes por animales en las carreteras españolas | Víctor Mascarell
¿Y cómo mueren los elefantes? (Una reflexión sobre la muerte) | José Miguel Montoya Oliver
La caza, actividad cinegética del siglo XXI | Cesáreo Martín
Conocimiento y formación contra demagogia y sectarismo en el mundo de la caza | Santiago Iturmendi Maguregui
Mi primo cazador | Cesáreo Martín
Apertura de la veda en el Edén de la caza menor | Antonio Adán Plaza
Subida de tasas a la caza en Castilla y León | Federación de Caza de Castilla y León
Se nos fue uno de los Grandes de la Caza: Joaquín España | Joaquín España Aguado
¿Molestos los agricultores? | Federación de Caza de Castilla y León
Protocolo de actuación en casos de envenenamiento | Federación de Caza de Castilla y León
Una Ley de Caza para los piratas | UNITEGA
La responsabilidad por daños en carreteras y cultivos, en vías de resolución definitiva | Federación de Caza de Castilla y León
Los accidentes se evitan con un manejo seguro del arma | Federación de Caza de Castilla y León
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¿Por qué no se callan? | Lola Merino Chacón
La última de las batallas: la guerra química | Federación de Caza de Castilla y León
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Obsesión sobre la media veda | José Luis Garrido
La propuesta de la caza como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad | Roberto Sánchez Garrido
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Cazadores: presuntos acusados | UNITEGA
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La ecocondicionalidad para cosechar, recoger la paja y labrar los rastrojos | ADECANA
Codornices de ayer, de hoy y… | Miguel Ángel Romero
La media veda posible | José Luis Garrido
Las claves para la media veda a la codorniz | Fermín Mourenza
¿Por qué debo ir yo a la manifestación? | Mesa en Defensa de la Rehala y la Montería
Buscando soluciones | Gabriel Marco Tejedor
Torcaces y tórtolas, un futuro diferente | José Luis Garrido
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15 de octubre, Día Mundial de la Mujer Rural | Lola Merino Chacón
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El tiempo y la caza | Raúl Guzmán
La perdiz roja, en coma profundo | José Luis Garrido
El silvestrismo acosado | José Luis Garrido
La Navidad, antesala de un año esperanzador | Lola Merino Chacón
Crónica de una muerte anunciada | Roberto Rodríguez
Los cazadores son parte de la solución | Eloy Coello Luis
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Violencia en las calles | Roberto Rodríguez
Carta abierta a la Directora de SEO Birdlife y al Secretario General de WWF | Luis Fernando Villanueva
Ocho acciones para una caza menor sostenible | José Luis Garrido
Nueva amenaza para los buitres ibéricos | Antoni Margalida y otros
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El lobo desde la distancia | Víctor Ferri
Lo que el viento se llevó | Roberto Rodríguez
La caza del conejo de monte en Galicia y su futuro (Parte 1) | Jaime Veiga Fontán
Una reflexión sobre los enfrentamientos con el ecologismo | Alberto Ramos
¿Y para qué sirve la Dirección General del Medio Natural de la Junta de Castilla y León? | Francisco Javier Fernández Escudero
El despropósito y la destrucción de la cabaña de jabalí en Galicia | Francisco Chan
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La custodia del patrimonio | Víctor Mascarell
La caza del siglo XXI | Consultora Kerétaro
La Ley de Montes, otra oportunidad perdida | Juan Miguel Sánchez Roig
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Morir matando | Roberto Rodríguez
En defensa de la Caza y los Cazadores | UNAC
Los propios dioses | Roberto Rodríguez
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Animalistas y prestigio de cazador | José Luis Garrido
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La faz de cazador de Don Quijote madrugador | Eduardo Coca Vita
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Caza social, recreativa y sostenible | Víctor Mascarell
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