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A continuación presentaré a los lectores del Club un nuevo artículo que versará sobre la flecha, enfocada a su vertiente cinegética, describiendo todos los componentes de la misma y adjuntando algunas imágenes para mejor comprensión del mismo.

A pesar de que la Sección tiene un enfoque, podemos decir, más bien científico no deseo olvidar que aquí también acceden personas neófitas a las que es necesario dar unas nociones mínimas acerca de cómo es el material que se usa en la Caza con Arco…

Nunca olvidaré unas palabras que dijo el bueno Kachi, buen amigo y excelente persona, que decían algo así como…. “Los cazadores arqueros altamente cualificados podemos dar conferencias interminables, y los normales solemos ser mas concisos”; estas palabras de él fueron las que me indicaron que era preciso publicar también artículos no tan técnicos y más asequibles a todos.

Aunque este artículo fue publicado en nuestra querida cazar.com, he debido de actualizarlo; labor de la que se ha encargado mi buen amigo Rubén Díez Domingo, desde aquí mi agradecimiento por haber su ayuda en esta gran tarea…

Espero que el artículo sea de su interés y pueda ayudarles a una mejor elección del tubo adecuado a sus necesidades y como información general.


Cordialmente


Jordi Poles


 
La Flecha de Caza
 

Jordi Poles

 

 

En el mundo de la Arquería, bien es sabido de todos que el punto principal de atención es el arco. Lo primero que nos llama la atención es esa pieza de madera con atractivos colores por la que todos sentimos una atracción mágica, pero lo que hace realmente que esa pieza de madera deje de ser un elemento decorativo y cobre vida de repente es el momento en el que le incorporamos una flecha. ¿Qué sería de una arco sin una flecha?, ¿cómo seríamos capaces de percibir esas sensaciones que nos transmite el momento de la suelta de una flecha bien ajustada?, no creo que haya un momento mas difícil de describir y que transmita mayor cúmulo de sensaciones al arquero que el de la cuerda deslizándose por nuestros dedos y la flecha de caza siendo impulsada directamente hacia su objetivo. Estos dos elementos que por separado no son más que, en muchos de los casos, obras de arte de las que disfrutar mirando, se transforman mágicamente en algo por lo que todos sentimos una especial fascinación.

Como se ha comentado muchas veces, una buena elección de flecha hace letal un arco mediocre, pero una defectuosa elección de flecha, hace inútil el mejor de los arcos. De ello depende el que podamos efectuar correctamente nuestra misión y que la flecha haga su función adecuadamente, que tenga un vuelo limpio y preciso hasta el punto previsto de antemano, sin reacciones extrañas ni alteraciones imprevistas durante su vuelo. Una flecha de caza ha de ser simple, en su diseño, y efectiva en su funcionamiento.

La flecha se compone de cinco partes: El tubo o astil, el emplumado, el culatín, el insert y la punta. Pasemos entonces a describir cada una de dichas partes, su composición, utilidad y comportamiento.

El tubo o astil, es una de las partes más importante del conjunto. En arquería podemos encontrarnos con varios materiales diferentes, cada uno con sus ventajas e inconvenientes en el campo de la caza, a saber: madera, aluminio, carbono o grafito y una combinación de aluminio y carbono.

Hablaremos ahora de los diferentes materiales con los que se fabrican actualmente las flechas. Antes de continuar, hay que efectuar un pequeño inciso. La flecha de caza, para una correcta ejecución de su misión, ha de tener un peso mínimo, según las propuestas de regulación de la arquería que hemos tenido en España, de unos 400 grains, aproximadamente 26 gramos, incluyendo todo su equipamiento; es decir: plumas, culatín, insert, punta de caza y por supuesto, el peso del tubo mismo, aunque basándonos en los estudios realizados por el Dr. Ashby, en su “Natal Study”, que ha sido recientemente publicado en este portal y del que seguiremos hablando en sucesivos artículos, se recomienda que para piezas de caza mayor normales, el peso mínimo de la flecha sea de 650 grains. Quizás muchos de vosotros seáis un poco escépticos a la hora de aceptar dicha recomendación, basando esta reticencia en que la mayor parte de vosotros habéis demostrado que con muchos menos grains las flechas hacen su trabajo correctamente, y que no es necesario tanto peso para cazar, pero creo que es el momento oportuno para que entre todos empecemos a tener en consideración dichas recomendaciones y nos acerquemos lo más posible a los 650 grains, saliendo al campo pensando que la situación de caza que nos vamos a encontrar va a requerir de nuestro equipo la máxima capacidad de penetración posible, ya que nunca sabemos cuando nos va a entrar ese macareno que todos salimos buscando, lleno de barro seco, con su grueso pelaje de invierno y su buena capa de tocino, que puede hacer que nuestras esperanzas cinegéticas y nuestras erróneas creencias sobre nuestro equipo, conviertan una inolvidable y dulce experiencia de caza en una amarga y larga sesión de pisteo de la que nunca obtendremos nuestra ansiada pieza.

Os recuerdo ahora una de las conclusiones del Dr. Ashby en su estudio Natal, “... Una vez que la flecha ha impactado en zona vital, las únicas dos cosas que pueden hacer que no se produzca el óbito de la pieza son que la punta de caza falle, se doble o se rompa, y que la flecha no produzca una buena penetración...”. Si de esta ecuación las dos variables principales están de nuestra mano, hagamos lo posible para que no nos tengamos que arrepentir, una vida depende de ello, mostremos el máximo respeto preocupándonos de que el material que llevamos se ajuste lo más posible a la tarea que vamos a realizar.

Vamos a hora a ver el detalle de los materiales, empezaremos por el más popular de todos ellos. El Aluminio. Es el material usado por excelencia en arquería de caza. Por la enorme variedad de calibres disponible, limpieza, facilidad de manejo, elección del tubo adecuado, regularidad en su comportamiento y características de cada calibre y tipo. Cuando observamos un tubo de aluminio vemos que lleva cuatro números impresos, además del tipo de aluminio que es; esta magnitud nos está indicando lo siguiente: las dos primeras cifras nos indican el diámetro del tubo, en 1/64 de pulgada; las dos siguientes, el grueso de pared de dicho tubo, en milésimas de pulgada. A más numeración, corresponderá tubo más grande y más grosor de pared. Por ejemplo: 2315, 2117, 2216, etc. etc., existe una tabla de Easton que nos permitirá escoger adecuadamente el tubo de flecha que mejor se adapta a nuestras necesidades.

El Carbono. Material controvertido para su uso en caza, por la mala fama que arrastra. La problemática del carbono se produce cuando impacta en una pieza y se rompe el tubo. Se rompe en hilos. La mayoría de los tubos de carbono están formados por hilos de dicho material unidireccionales, pegados con resinas epoxi. El carbono NO es biodegradable, por lo que se podía producir el riesgo de que la carne quedase contaminada por esquirlas de carbono y su consiguiente peligro al ser consumida, hay que desechar la carne o al menos la parte contaminada. Esta es la principal ventaja del aluminio sobre el carbono; cuando se rompe el aluminio, este se quiebra limpiamente y no contamina. Actualmente, los fabricantes de carbono han tratado de paliar este problema construyendo tubos de carbono multicapas y multidireccionales con los que se ha conseguido que sean mas duraderos y que no quiebren tan fácilmente como los unidireccionales, pero que no evitan que si se rompen, sigan estallando en microastillas de carbono que hacen muy peligrosa su recuperación, tanto para el arquero como para la pieza abatida. Podemos acceder a las página de los fabricantes y veremos que en las especificaciones de dicho material, el propio fabricante, sigue recomendando que se tomen determinadas precauciones cuando se vaya a utilizar dicho material para la caza, prueba esta que nos indica que el uso del carbono para la caza sigue teniendo algunos problemas que no presentan ni el aluminio ni la madera.

Asimismo no existe ningún tubo de carbono que sea tan pesado como los de aluminio y madera. Pongamos un ejemplo. Tiramos con un arco de poleas, "one-cam", y vamos a buscar un tubo de aluminio o carbono, vamos a trabajar con puntas de 125 grains, tiramos con una potencia de 64# y abrimos 28". Acudimos a las tablas de Easton y empezamos a buscar; vemos que nos podemos encontrar con diferencias de 50 a 100 grs a favor del aluminio. De cara a la energía cinética, y el "Momentum", de nuestra flecha es un factor importante a tener en cuenta, casi definitivo me atrevería a afirmar.

La flecha de madera. El más antiguo de los materiales, sigue siendo hoy en día, para muchos arqueros tradicionales, el mejor de los materiales. Las flecha de madera definen la arquería y la caza con arco. Gracias a ellas, la arquería se ha mantenido viva hasta nuestros días. Una buena flecha de madera, bien ajustada, no tiene nada que envidiar a una flecha de carbono o aluminio de hoy en día. Existen multitud de materiales por los que podemos optar para seleccionar nuestro astil, el problema es que para ello, deberemos ir al mercado americano, ya que lamentablemente en España es un material que tiene mucho mercado y la posibilidad de encontrar distintos materiales o fabricantes es casi remota. Existen hoy en día algunos fabricantes americanos que tienen astiles de madera realizados en secciones, que lo que garantizan es que cuando compras una docena de flechas de madera mantienen todas el mismo spine y el mismo peso con unas variaciones de +- 5 grains, lo que hace el principal problema de la madera que es el laborioso proceso de selección de materiales, se vea prácticamente resuelto. Básicamente los calibres de los astiles de madera se reducen a tres: 5/16, 11/32 y 21/64, correspondiendo cada uno de ellos a unas potencias de arco determinadas. Aunque su uso no está indicado para los arcos de poleas, sí existen algunos astiles de madera que son capaces de soportar la tremenda fuerza desarrollada por un arco compuesto en el momento de la suelta sin llegar a partirse. Son más indicadas para tirar con recurvado o “long-bow”; permitiendo, incluso (los demás materiales también) la personalización de la flecha. Es posible encontrar astiles de madera prensada con pesos superiores a los 600 grains. El spine de los astiles de madera que nos podemos encontrar hoy en día va desde <30 hasta los 90 – 95.

Habrá que tener algunos factores en consideración a la hora de decidirnos por un determinado calibre de flecha. La potencia con la que vayamos a disparar, el tipo de arco (longbow, recurvado, compuesto), el peso de la punta de caza que vayamos a poner y nuestra apertura de brazos que determinará la longitud de nuestro tubo. Además, si usamos puntas de corte, será necesario cortar la flecha con una pulgada más de longitud para evitar que estas nos lesionen en el momento de abrir el arco y si se salieran de su soporte. Todo esto lo podemos encontrar en las tablas Easton (una tabla para tiro y otra para caza); donde está todo interrelacionado: el tipo de arco, el tipo de suelta, las potencias y la longitud de apertura nuestra, para darnos varios calibres aconsejables y iniciales de tubo de flecha. Sobre los que habremos de trabajar, hasta dar con el que mejor vuelo presente con nuestro arco. Recordemos; la arquería es un mundo muy personal y en igualdad de condiciones de material, lo que a uno le funcione correctamente, a otro le puede ser desastroso.

Veamos ahora las plumas. Su función es la de proporcionar estabilidad a nuestra flecha durante su vuelo; es decir que esta vuele recta y sin movimientos extraños hasta su objetivo. Las plumas pueden ser naturales o de plástico. De diferentes tipos de corte, elípticos, en escudo.... Pueden ser de diferentes medidas también, tanto en longitud como en altura de perfil; haciendo notar que a una mayor longitud de pluma, la flecha tendrá una retención mayor, pérdida más acusada de velocidad, pero por contra una más pronta y mejor estabilización en su vuelo. El emplumado de una flecha puede ser con tres plumas, cuatro plumas ó, incluso, seis plumas; rectas o en helicoidal. Esto dependerá mucho de las necesidades del cazador arquero, de sus preferencias y del tipo de reposaflechas utilizado. La pluma natural permite ciertos errores en la suelta del arco, es más noble en su comportamiento; pero por contra tiene el inconveniente de ser bastante sensible a la humedad y algo ruidosa en su vuelo, aunque en los primeros 60 metros de vuelo es más rápida que la pluma de plástico. La pluma de plástico, más adecuada al uso de arcos compuestos, no perdona tanto los errores de suelta, tarda algo más en estabilizar la flecha; es silenciosa en su vuelo, más pesada y inalterable a las condiciones atmosféricas. En función de esto, cada uno elegirá las plumas que mejor le vayan. Hay un específico tipo de plumas que son utilizadas, únicamente, en caza al vuelo; se las denomina plumas "flu-flú", su característica principal es lo exagerado del tamaño de sus plumas y cuya función es frenar la velocidad de la flecha a partir de determinada distancia. Existen multitud de colores en las plumas; por cuestiones de localización del lugar de impacto, pisteo y búsqueda de la flecha, es recomendable que las plumas sean de colores claros y fácilmente detectables. También habremos de tener en cuenta que es importante determinar correctamente que cantidad de estabilización necesita nuestra flecha por lo que podemos recurrir al cálculo del F.O.C para esto.

El culatín. Es aquella parte de la flecha que está en contacto con la cuerda del arco; aquella pieza que sujeta la flecha a la cuerda del arco. Es de plástico y efectúa una función de pinza. Hemos de saber que la presión que ha de ejercer el culatín sobre la cuerda ha de ser tal que al empujar la flecha esta no quede trabada; es decir, la presión justa para aguantar la flecha: ni mucha ni poca, la necesaria. Lo podemos comprobar colocando la flecha en la cuerda y empujándola por detrás, esta ha de ofrecer cierta resistencia pero soltarse fácilmente.

El insert, es un adaptador que se coloca en la parte delantera de la flecha y cuya función es la de sujetar la punta. En la madera las puntas se pueden colocar directamente sobre el astil, o en el aluminio y el carbono, con un adaptador de rosca que hace la función de insert (tipo R.P.S). Siempre se colocará después de haber cortado el tubo a nuestra medida. Son de aluminio y de carbono, más ligeros. Para su colocación es preferible usar pegamento termofusible (en barritas) que no pegamento de contacto, puesto que en algún momento futuro a lo mejor habremos de trabajar sobre el insert y, la verdad, cuando está pegado con pegamento de contacto es casi imposible de mover.

Y por último, pasamos a las puntas de caza. Las hay de innumerables tipos; de caza menor y de caza mayor. De impacto, de corte. Macizas, ventiladas. De plástico endurecido, de acero, de hierro, de titanio... etc... Definiremos primero las puntas de caza menor. Las de impacto suelen llevar un aditamento plástico en su punta, esas son conocidas como puntas "Blunt"; otras llevan 4 garras y son de acero, son las conocidas como "Judo", las garras tienen una función y es la de parar la flecha en el momento del impacto, evitando la penetración, o de error en el disparo, evitando la pérdida de la flecha, ya que dichas garras son retráctiles. Una punta que suele usarse es la de plástico endurecido, adecuada para piezas de determinado tamaño, como el faisán y la liebre; también para caza al salto con perro; al cobrar la pieza el perro no se lesionará por corte. Para la caza al vuelo suelen usarse un tipo especial de punta compuesta por cuatro aros de cable, los cuales en el momento del impacto atrapan la pieza entre dichos aros, rompiendo las alas y provocando su caída, está indicada para aves de pequeño tamaño. Pasaremos a continuación a hablar sobre las puntas de caza mayor. Su característica principal, ya lo he comentando anteriormente, es lo afilado de sus filos de corte. Este punto es de VITAL importancia de cara a la función que han de efectuar, cortar y lacerar con limpieza los órganos internos del animal, no rasgarlos ni romperlos. Una punta de cuchillas en perfecto estado de corte seguirá penetrando dentro del cuerpo del animal. Las hay de 2, 3, 4 y 6 cuchillas; fijas o mecánicas (estas últimas despliegan las cuchillas al impactar en la res), sí es importante comentar en este punto que el uso de las puntas mecánicas, para la actividad cinegética, está prohibido en bastantes estados americanos y en el continente Africano, ya que presentan considerables desventajas de penetración con las puntas fijas. Hemos de tener en cuenta dos detalles: a mayor número de cuchillas, menor penetración y también, a mayor anchura de las hojas, menor penetración; importante cuestión que habrá que tener en cuenta en el momento de elegir la especie sobre la que hemos de predar. Hay multitud de fabricantes de ellas, cientos. Pesos de punta comprendidos entre los 80 y 160 grains, y superiores también. La elección dependerá de las preferencias, gustos y experiencia del cazador arquero. Y también tendrá su importancia en la elección del tubo de flecha adecuado. Cuando vayamos a colocar la punta en nuestra flecha habremos de intentar que las cuchillas queden alineadas con las plumas, en todas y cada unas de nuestras flechas que vayamos a destinar a la caza. Recordemos: para entreno unas flechas; para caza real, otras, en perfecto estado y que sólo se utilizarán para la acción cinegética. El vuelo de una flecha equipada con puntas field de entrenamiento y otra equipada con cuchillas de caza, es totalmente diferente. Por este motivo, habrá que practicar, siempre que sea posible, con cuchillas de caza para poder conocer cual es la trayectoria de nuestra flecha, y en el caso de los arcos de poleas con visor, para ajustar este al tiro con puntas de corte. También hay algunos métodos para corregir y ajustar el vuelo de unas y otras, con el fin de que coincidan en la zona a impactar, sin derivas entre ellas. La prueba del papel, la prueba de la flecha desnuda, etc. Siempre es aconsejable comprobar el correcto vuelo de la flecha equipada con las puntas de caza. Es condición "sine qua non" proceder a un ajuste fino del arco antes de efectuar nuestras primeras salidas cinegéticas.


 

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