ÓPTICA

Minox serie HG

¿Equilibrio perfecto?

Calidad-precio, precio-calidad. Dos conceptos difíciles de conjugar, difíciles de aunar en un producto. No son pocas las veces en las que nos hemos visto obligados a reconocer que en cuestiones de óptica resulta más que conveniente rendirse a la evidencia, pues pocos dudan que cualquier euro invertido en calidad óptica es un euro bien invertido.

 Texto y fotos: IA Sánchez

La rueda de enfoque incluye una escala que nos indica la distancia a la que se encuentra el objeto enfocado, bastante preciso a cortas distancias pero por desgracia, pese a ser conscientes de ello, no todos los cazadores nos podemos permitir el lujo cíe adquirir prismáticos de unos 1.500-1.700 euros, el precio para las series altas de la mejores marcas del mercado, y la consecuencia inmediata y solución por la que optan infinidad de cazadores es irse a gamas medias de firmas punteras o a gamas altas de marcas de segunda o tercera categoría, que rondan un precio —para un prismático de uso genérico como pueden ser unos 8x40— de unos 400 euros.

Interesante horquilla


La rueda de enfoque incluye una escala que nos indica la distancia a la que se encuentra el objeto enfocado, bastante preciso a cortas distancias.

Sin embargo existe un rango, una horquilla de precios (y de calidades) históricamente olvidada, en la que encaja a la perfección esta nueva serie de Minox, la serie HG (High Grade), compuesta por prismáticos de primerísima línea, de excelente calidad, a un precio sensiblemente inferior al de los top series. Nos referimos a la gama de precios de 800-900 euros, que no deja de ser una cifra elevada, pero que nos puede suponer un ahorro de unos 600 euros (cien mil pesetas...) con respecto a las gamas más altas, algo nada desdeñable.

Muchas ventajas, escasos inconvenientes

¿Ofrecen lo mismo entonces estos prismáticos que aquellos que casi los doblan en precio? Pues no, pero casi, y las existentes pero escasas diferencias pueden ser poco o nada trascendentes para las exigencias que se le piden a un prismático de caza, diferencias que pasamos a detallar a continuación.

Para hacernos una primera idea diremos que en principio, a primera vista, la principal diferencia entre estos Minox y los mejores prismáticos de caza del mercado es… ninguna. Su presentación, su diseño, su acabado, su mecánica y su garantía es idéntica, ¿y su calidad óptica? Aparentemente también. Decimos aparentemente porque resulta de todo punto imposible encontrar cualquier tipo de aberración óptica o cromática que «justifique» esa diferencia de precio. Brillo, contraste, nitidez, definición y luminosidad de primera se aprecian tan pronto como nos echamos a la cara cualquiera de los cuatro modelos probados (8,5x43, 10x43, 8,5x52 y 10x52).

El ojo indiscreto


Interesante detalle para un prismático de caza. Los objetivos están protegidos por un generoso reborde de goma de casi un centímetro de ancho.

Entonces, ¿dónde están las diferencias? La primera de ellas la desveló el indiscreto ojo de nuestra cámara digital. Montados los prismáticos en un trípode y haciendo uso del zoom óptico de tres aumentos es posible apreciar —en caso de fuertes contrastes—aberraciones en forma de halo púrpura, propias de lentes acromáticas. Esta aberración tan conocida en el mundo de la fotografía no aparece en las lentes apocromáticas, pero sólo se consigue mediante costosísimos tratamientos que corrigen el azul, el verde y el rojo y que encarecen notablemente el proceso de fabricación de las lentes. Este «defecto» tiene gran relevancia en el caso de la fotografía profesional, pero no tanto en el caso de visores o prismáticos que no están encaminados a plasmar la imagen recibida ni en papel ni en un archivo digital, y como hemos dicho en este caso no es apreciable por el ojo humano (al menos por el nuestro) sino sólo por el de la cámara digital acoplada al ocular, que obtenía una magnificación acumulada de treinta aumentos (10 del prismático por 3 del zoom de la cámara). Resumiendo, existen algunas diferencias de calidad, pero no son apreciables por nuestro ojo, así que... como si no las hubiera...

Paso de luz


Tanto la rueda de enfoque como el corrector de dioptrías son metálicos con un elegante acabado gris plata mate.

La segunda diferencia sí la pudimos apreciar a simple vista, pero sólo comparando los prismáticos con el peor rival posible y en condiciones extremas de luz. En tales circunstancias, y no sin poco esfuerzo, es posible apreciar una mínima diferencia de luminosidad con respecto a las mejores ópticas del mercado. Desgraciadamente no disponemos de la tecnología necesaria para medir esa diferencia, por lo que tan solo contamos con lo que nuestros ojos apreciaron. Para tratar de expresarlo haremos uso de una sencilla escala, en la que si a el 10 corresponde a la luminosidad de los mejores prismáticos que conocemos a estos prismáticos les asignaremos un 9.

En resumen


Aprovechamos la llamada de un amigo cansado de que una piara de guarretes diera buena cuenta de sus pipas para ir a probar los Minox HG y una munición nueva. Ambos cumplieron con creces.

Impresionante aspecto el de estos cuatro gemelos. El tacto de su acabado en goma negra resulta francamente agradable, así como el reducidísimo peso tan característico de los productos de esta casa alemana (640 gramos para los de objetivo 43, 795 para los de objetivo 52), fruto tanto del uso de lentes esféricas que permiten la utilización de un número menor de cristales por tubo, como del chasis de aluminio y magenesio. Las ruedas metálicas del ajuste del enfoque y del corrector de dioptrías acabadas en un gris-plata mate le dan el toque calidad y distinción que merecen estos prismáticos. Su calidad como hemos dicho anteriormente se acerca mucho, muchísimo a la de los mejores y más caros prismáticos del mercado, mientras que su precio, aunque todavía elevado, es sensiblemente inferior al de éstos. ¿Estamos pues ante una serie de prismáticos con el equilibrio perfecto entra calidad y precio? Probablemente...

Nuestra Elección

De los cuatro modelos probados nos quedamos con los 10x43 por su polivalencia. Su reducido peso y tamaño y su amplio campo de visión (106.4 metros a 1.000) lo convierten en un prismático perfectamente válido tanto para rececho como para montería, y su excelente luminosidad lo hacen apto para esperas a poco que la luna pase del cuarto. Tan sólo en caso de uso exclusivo para esperas nos decidiríamos por los de objetivo de 52, de mayor peso y tamaño y ligeramente más luminosos.