Nuevos datos proporcionados por la Junta

Confirmados 42 nuevos casos de tularemia en Castilla y León

El número de casos de tularemia en Castilla y León confirmados por los Servicios de Epidemiología de la Consejería de Sanidad a lo largo de la semana 34 del año —del 19 al 25 de agosto— ha sido de 42. El dato más relevante es que el 99,5% de los pacientes con diagnóstico confirmado de tularemia están curados o evolucionan favorablemente gracias al tratamiento prescrito de forma ambulatoria —sólo hay dos personas ingresadas por esta dolencia—.

28/08/2007 | CdC

«El 99,5% de los pacientes con diagnóstico confirmado están curados o evolucionan favorablemente con tratamiento ambulatorio»

 

La confirmación de estos nuevos casos responde a los criterios epidemiológicos de confirmación de enfermedades de declaración obligatoria recogidos tanto en la normativa nacional como regional, en las que esta enfermedad aparece calificada como enfermedad de declaración obligatoria no urgente y se indican los criterios científicos para su confirmación analítica, para la que se precisa, entre otros aspectos, la valoración de dos muestras de sangre obtenidas de los pacientes, al menos, con dos semanas de separación.

La tularemia es una enfermedad que presenta por lo general síntomas semejantes a los de un proceso infeccioso (aparición brusca de fiebre alta, malestar general y, en los procesos más graves, lesiones en los dedos y ganglios axilares, alguna vez ulcerados); es endémica en Castilla y León, no es contagiosa entre personas, tiene un adecuado tratamiento mediante antibióticos prescritos por facultativos y la prevención es, sin duda, la mejor fórmula parta evitar su contagio, ya que la adopción de una serie de conductas fácilmente aplicables evita su transmisión.

Por ello, la Junta de Castilla y León, dentro de las actuaciones informativas que está llevando a cabo la Consejería de Sanidad, con la difusión de folletos preventivos sanitarios, quiere hacer hincapié y recordar los siguientes consejos frente a la tularemia:

  • Ha de evitarse el contacto con animales muertos, enfermos o con comportamientos no naturales.

  • Evitar el consumo de aguas no controladas sanitariamente.

  • Es necesario protegerse de las nubes de polvo en aquellos lugares donde proliferen animales susceptibles de la transmisión de la tularemia.

  • Utilizar ropas protectoras y productos repelentes, para evitar picaduras de insectos o garrapatas. Si se observase alguna garrapata fijada, hay que acudir lo antes posible a un centro sanitario.

  • Utilizar guantes y mascarillas cuando se capturen animales, se manipulen o éstos se retiren.

  • No permitir que los niños toquen animales muertos.

  • La carne de los animales silvestres ha de consumirse perfectamente cocinada. La congelación no inactiva el agente responsable de la tularemia.

  • Si se observa la presencia de animales muertos, con lesiones o con comportamientos no naturales, es necesario proceder a la comunicación de este hecho a los responsables de caza y/o sanidad animal.

  • En caso de aparición de síntomas sospechosos de esta enfermedad (fiebre, hinchazón de ganglios, úlceras cutáneas, etc.), ponerse en contacto con el médico.

 

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