Navarra

Contratación de guardas de caza: «El acuerdo adoptado no puede ser más desafortunado»

La Mesa de Trabajo compuesta por la Federación Navarra de Caza, Asociación de Cazadores de Navarra, CCB, Asociación de Becaderos, Mesa de Olite y Perreros y Resakeadores ha hecho pública una nota de prensa en la que fija su posición respecto a la proposición de ley para la modificación de la Ley Foral 17/2005 de Caza y Pesca de Navarra.

26/06/2013 18:27:15 | CdC | Archivado en:  Navarra.

La nota íntegra es la siguiente:

Ante la reciente aprobación del dictamen parlamentario sobre la proposición de ley para la modificación de la Ley Foral 17/2005 de Caza y Pesca de Navarra, que introduce importantes modificaciones legales en lo referente a la contratación de guardas de caza y repoblaciones de especies cinegéticas, la mesa de trabajo compuesta por la Federación Navarra de Caza, Asociación de Cazadores de Navarra, CCB, Asociación de Becaderos, Mesa de Olite y perreros y resakeadores, se ve precisada a efectuar las siguientes manifestaciones:

1º.- El dictamen aprobado establece que será preciso contratar una guarda de caza en caso de realización de determinadas actuaciones cinegéticas, como cazar mediante la modalidad del rececho ciervos y corzos, llevar a cabo batidas de jabalí en las que participen más de 20 cazadores, realizar controles anuales de poblaciones, y otras que se puedan llegar a desarrollar reglamentariamente.

El acuerdo así adoptado no puede ser más desafortunado, toda vez que su contenido revela un profundo y total desconocimiento de los problemas y necesidades reales de la caza en Navarra, y de la manera racional de abordarlos y solucionarlos. El gran problema de la caza en Navarra es la progresiva desaparición de algunas de las especies cinegéticas más emblemáticas de su territorio (perdiz, conejo y liebre), por la degradación acelerada de sus hábitats y los efectos devastadores que sobre ellas causa la excesiva depredación. La solución a ese problema no va a venir por la vía de obstaculizar la caza de las especies de caza mayor que no sufren ningún tipo de regresión, sino por la de incrementar la eficacia de la gestión cinegética de los cotos de caza menor, adoptando medidas legales que permitan la protección y recuperación de los espacios naturales en los que viven y se reproducen las perdices, los conejos y las liebres, y faciliten el control riguroso y exhaustivo de sus depredadores más dañinos por quienes gestionan esos cotos.

A juicio de la mesa, nada de eso se consigue mediante las modificaciones legales introducidas en nuestra ley de caza sobre la contratación de guardas de caza, y ello es así porque se ha optado por la introducción de un sistema de guarderío que en vez de solucionar los problemas allí donde existen (cotos de caza menor), va a crearlos donde hasta ahora no existían (cotos de caza mayor), mediante la introducción de determinadas exigencias que no van a aportar ningún valor añadido a la gestión de la caza menor, y sin embargo van a dificultar, cuando no impedir, la práctica racional y sostenible de la caza mayor, encareciéndola innecesariamente. Nos estamos refiriendo a la exigencia de contratar un guarda para la realización de los conteos de poblaciones, medida absolutamente innecesaria en todos aquellos cotos que realizan esas actuaciones bajo la supervisión de un biólogo que cuenta con una capacitación profesional y técnica muy superior ala del guarda de caza.

También nos referimos a la medida de exigir la contratación de un guarda de caza para los recechos de corzo o la realización de batidas de jabalí con más de 20 cazadores, que es una medida superflua que nada añade en términos de eficacia y seguridad al sistema de caza que se viene empleando en nuestra comunidad desde tiempo inmemorial con un resultado razonablemente satisfactorio, y que además de superflua es inviable e impracticable, puesto que es sabido, por notorio, que en un día normal de caza en el territorio navarro se pueden llegar a realizar un número de recechos y batidas de jabalí considerablemente superior al número de guardas de caza disponibles en nuestra comunidad. Nos encontramos de esta manera ante una modificación legal que encarece, dificulta e incluso pueda llegar a impedir la práctica de la caza de especies cinegéticas que causan importantes daños económicos en Navarra, sin que en contrapartida mejore lo que ya se viene haciendo en nuestra comunidad desde tiempo inmemorial con un resultado que nunca ha sido cuestionado.

2º.- Existe en cambio un segundo aspecto del dictamen aprobado por el Parlamento de Navarra que nos parece extraordinariamente positivo y nos satisface enormemente, porque satisface una reivindicación que veníamos reclamando desde hace mucho tiempo. No referimos a la modificación legal que permitirá la autorización de repoblaciones de perdiz roja, conejo y liebre, y que si tiene un adecuado desarrollo reglamentario podrá ayudar a la deseada recuperación de esas especies en Navarra, siempre y cuando, por supuesto, se potencie la recuperación y conservación de sus hábitats naturales.

 

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